16/04/2018 |

IMPUTADO POR ABANDONO DE PERSONA

Tío de Mateo Cicerchia recuperará la libertad tras pagar fianza millonaria

A casi un mes de ocurrido el lamentable incidente en la laguna de Melincué, el fiscal logró recabar información muy valiosa basada en reportes técnicos y peritajes que le permitieron desandar el camino recorrido por D.C., quien fue imputado por el fiscal Merlo por abandono de persona.

Tío de Mateo Cicerchia recuperará  la libertad tras pagar fianza millonaria
Audiencia cautelar. El juez Bianchini dispuso el pago de una fianza.

El imputado por abandono de persona en perjuicio de Mateo Cicerchia -el joven de 17 años de edad que falleció ahogado en la laguna de Melincué el 15 de marzo- podrá recuperar la libertad tras el pago de una fianza de 1,5 millón de pesos. Así lo resolvió el juez Eduardo Bianchini tras la celebración de la audiencia cautelar realizada en la mañana del sábado en los tribunales de Melincué, donde el fiscal solicitó la prisión preventiva considerando que se daban las condiciones de peligrosidad procesal que exige el Código Procesal Penal para privar de la libertad a una persona.
Daniel C. fue imputado el viernes a última hora por el delito de abandono de persona de su sobrino y empleado, Mateo Cicerchia, cuando naufragaron en el marco de una fuerte tormenta y el joven quedó varado a unos 1.500 metros de la orilla, sobre la precaria lancha que usaban para realizar pesca ilegal. De hecho el hombre transitó en libertad gran parte de la investigación, y en este contexto el fiscal Matías Merlo pudo allanar su casa familiar y el comercio donde vendía la mercadería que pescaba en la laguna, además de recabar gran parte de la información. En consecuencia D.C. deberá presentar esta semana la documental que ratificará que el inmueble ofrecido como fianza tiene el valor planteado por el juez, para luego transitar en libertad el proceso hasta llegar al juicio, que según evaluó el fiscal Merlo, podría ser antes de fin de año.
Cabe aclarar que el imputado no “paga” la fianza, sino que ofrece como garantía -en este caso- una casa, un bien propio o de algún familiar por el valor estimado por la justicia. En caso de que no cumpliera con las condiciones exigidas, puede perder el bien.

La imputación
En las últimas horas de la tarde del viernes el fiscal Matías Merlo, tras una prolongada espera, imputó por abandono de persona a D.C. en el marco de la causa en la que se investiga la muerte del joven Mateo Cicerchia, quien falleció por ahogamiento el 15 de marzo en la laguna de Melincué.
Merlo realizó la atribución de cargos a D.C, en los tribunales de Melincué ante el juez Eduardo Bianchini, en tanto que el imputado contó con el asesoramiento de los abogados rosarinos Raúl Superti y Rafael Tamous. En la sala estuvieron presentes familiares de la víctima y del imputado, ya que son familiares entre sí y el joven fallecido era sobrino de D.C.
Mateo Cicerchia, de 17 años de edad, con novia y “muchos planes para el futuro”, se ahogó en las oscuras y revueltas aguas de la laguna de Melincué mientras su tío recorría la ruta 90, buscando ordenar su vida, antes de pedir ayuda en cualquiera de las dos localidades que están a sólo 15 minutos del lugar donde ellos encallaron.
A un mes de ocurrido el lamentable incidente en la laguna de Melincué, el fiscal logró recabar información muy valiosa basada en los reportes técnicos y peritajes que le permitieron desandar el camino recorrido por D.C. en esa noche, dado que era quien comandaba las acciones de su sobrino y un joven empleado destinadas a realizar una pesca ilegal, que luego comercializaba en su pescadería de barrio San Cayetano.
El joven trabajaba con su tío y colaboraba con la pesca que se realizaba en una pequeña embarcación que usaban para arrojar las redes y luego trasladar la pesca a la orilla, protegidos de la mirada oficial que controla la actividad en la laguna, usando como embarcadero un campo vecino ubicado en el límite de Elortondo y Melincué.

Pesca ilegal
Al momento de informar los hechos atribuidos, Merlo recordó que en el atardecer del 14 marzo los tres ingresaron con las redes a la laguna, las que luego iban retirando en horas de la noche, amparados en la oscuridad. Pero esa iba a ser una noche distinta, porque ya cerca de las 21 se anunciaba tormenta y los jóvenes manifestaron su inquietud a D.C., quien los tranquilizó y les recordó porqué estaban en el lugar, ingresando unos 1.500 metros dentro del oscuro ojo de agua; incluso el hombre que estaba en el campo les advirtió sobre el peligro que el jefe del grupo minimizó. La tormenta llegó hasta ese paraje y la laguna se comenzó a “picar”, los más jóvenes quisieron volver, pero el pescador no estaba dispuesto a dejar su botín cargado en las redes y los organizó para arrastrarlas hasta la orilla. Era media noche y el fuerte oleaje de la laguna terminó finalmente dando vuelta el pequeño bote. Los navegantes no tenían ninguna medida de protección, ni salvavidas, ni había bombas de achique, sólo era una pequeña barca desprotegida y vapuleada por la encrespada laguna. Los tres cayeron al agua, la tormenta arreciaba ya con toda su furia, entonces D.C. y el empleado nadaron el tumultuoso trecho hasta la orilla, y Mateo logró subir sobre el botecito dado vuelta. Y así lo vieron por última vez cerca de la una del 15 de marzo.
Según la imputación, al llegar a la orilla, D.C. se ocupó de recuperar la pesca, la cargó en la pick up en la que se movilizaba y se dirigió a Venado Tuerto, distante unos 60 kilómetros, donde se cambió, bajó su carga y luego volvió con otro bote. Ya eran las 4 del 15 de marzo. Ni Mateo ni la lancha estaban a la vista, la tormenta continuaba con toda su furia. Entonces llamó a la Policía y bomberos para pedir ayuda en el rescate, que empezó con las primeras horas del día. Mateo había fallecido entre las 2.45 y las 3.45, mientras su tío viajaba entre Venado y Melincué.
Luego de una larga y minuciosa búsqueda que duró tres días, donde lentamente fueron apareciendo, uno a uno, los restos del naufragio, entre unos escombros de la orilla apareció el cuerpo del joven. La laguna lo devolvió a los familiares que estuvieron todos los días observando ansiosamente la búsqueda mientras sus esperanzas languidecían y crecía el dolor y la certeza de la muerte.

Autor : Norma Migueles
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