11/07/2018 |

GRAN MOVIDA DE ARTISTAS DE LA CIUDAD

En defensa del arte callejero

Músicos, actores y malabaristas salieron a mostrar sus expresiones culturales en el centro de la ciudad. Repudian una ley que restringe el trabajo de artistas callejeros en Buenos Aires, pero además piden que el arte se haga más visible en las calles venadenses.

En defensa del arte callejero

Músicos, actores, malabaristas y performers venadenses salieron ayer por la mañana al centro de la ciudad con el objetivo de defender el arte callejero. Con la premisa de contar con al menos una intervención artística en cada cuadra de calle Belgrano, le cambiaron el color a la mañana venadense, regalando música, sonrisas y asombro en los desprevenidos transeúntes, pero además levantando una bandera que en estos tiempos parece ser necesaria: “El arte callejero no es delito”.
El disparador para esta movida es un debate que se está dando en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, donde el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta impulsa una serie de modificaciones al Código Contravencional. Desde la mirada de los artistas, esta propuesta criminaliza su actividad porque le da la potestad a la policía de actuar sin orden judicial para detener artistas en la calle e incluso decomisar sus instrumentos.
Fue así que desde Belgrano e Iturraspe hasta la esquina de 25 de Mayo, frente a la Catedral, se fueron ofreciendo diferentes propuestas, con algunos artistas que suelen frecuentar el centro y otros que se sumaron especialmente para esta ocasión.
Pasado el mediodía, todos se concentraron en la plaza San Martín, para compartir música y consignas. El actor Gustavo Alvarez, uno de los impulsores, explicó: “Esta movida nace de un lugar de incomodidad y cansancio, en este caso con normas que se implementan sin consultarnos a nosotros como sociedad. Hoy se está planteando en Buenos Aires una ley que si bien no nos afecta directamente, queremos ponernos en el lugar de los colegas y pelear por el derecho de laburar en la calle”.
Para Alvarez “es una tomada de pelo que se catalogue al arte callejero como un ruido molesto, y nosotros parece que caemos en la volteada porque somos gente de mal aspecto para algunos. En realidad nuestra apuesta es embellecer un poco lo urbano, sacarlo de la frialdad comercial y darle nuestro toque de arte”.
La banda Nebulosa fue la encargada de ponerle música al encuentro pasado el mediodía.
Agustín Rossi, uno de sus integrantes, analizó: “No queremos que se suprima la posibilidad de expresarse en las calles, es una movida muy buena de los músicos y artistas en general, donde la expresión que nos surge debe respetarse”.
También lamentó que en los últimos tiempos “se divulgaron muchos videos de músicos tocando en las calles y la policía que va a sacarlos, es algo que no está bueno y estamos protestando contra eso. La música no le hace mal a nadie, es algo hermoso y se debe tomar de esa forma”.

Una forma de vida
Uno de los artistas más visibles en las calles de Venado es Juan Llopi. Desde la esquina de Rivadavia y Casey se lo observa cada día entregando sus malabares imposibles a los ocasionales automovilistas, haciendo más llevadera la espera del rojo al verde. Ese simple minuto para algunos, es para Juan una declaración de principios. Y su forma de ganarse la vida.
Obviamente que se sumó a esta movida: “El arte callejero nunca puede ser un delito porque el arte es amor, no es una herramienta para sacar algún beneficio de algo. Cuando una persona se levanta dispuesta a actuar todos los días en una esquina de un semáforo, como yo lo hago, es con la predisposición de que la gente la pase bien y esté contenta”, declaró.
Desde su experiencia, el malabarista se anima a afirmar que “al 70 por ciento de la gente le gusta ver una intervención artística mientras espera en el semáforo. Yo me doy cuenta que más allá que te dejen una moneda o no, sonríen y la pasan bien esos minutos”.
Esa sonrisa tiene un valor especial para Juan Llopi: “Yo vivo de esto, mantengo una familia haciendo arte en la calle. El arte me ha llevado a lugares muy lindos, a sentirme bien conmigo mismo y lograr a través de eso llevar el pan a mi casa después de trabajar todo un día”.
Por eso reinvidica: “Se puede vivir de esto, pero lo que pasa en Buenos Aires nos obliga a estar atentos y manifestarnos. Cortar con el arte no va a ser un beneficio para nadie, el arte tiene que estar siempre de pie, es lo que nos mantiene vivos”.

A las calles
Durante el encuentro final en la plaza, el músico Leo Casarini, otro de los impulsores de la movida, tomó la palabra. No solamente reivindicó esta propuesta, sino que además alentó a los artistas de la ciudad a tomar las calles, a salir a expresarse en espacios públicos: “En Venado Tuerto estamos llenos de bandas, dramaturgos, poetas, grupos de teatro, de circo y todo tipo de manifestación artística, pero que no se ven tanto en la calle, no tenemos el hábito tan incorporado. Decidimos sumarnos a esta movida nacional pero con la intención de conciliar al menos un domingo al mes para reunirnos y hacer cosas”. Luego reflexionó: “Si nos quedamos en una ciudad agrofabril y triste, vamos a andar lloriqueando. Más vale hagamos una contra cultural, con artistas y payasos en las calles”.
Para el cierre, apareció La Olga, genial personaje de Gretel Folmer, quien se puso en el rol de vecina y le pidió a los jóvenes que salgan a hacer arte: “Esto no puede ser delito porque hay un montón de cosas que están mal hechas y nadie cae preso. Que ustedes estén acá haciendo un poco de batifondo no está mal. Tienen la bendición nuestra, que no les hagan creer que esto es delito porque no es así. ¡Adelante, hagan mucho despelote porque para eso está la juventud!”, completó.

 

 

 

Autor : Juan Miserere
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