08/10/2018

CONTUNDENTE TRIUNFO DE LA ULTADERECHA EN BRASIL VOLVER

Bolsonaro ganó, pero irá a segunda vuelta con Haddad

Con el 98 por ciento de las mesas escrutadas, el candidato de derecha, Jair Bolsonaro, ganó las elecciones presidenciales en Brasil, pero al no alcanzar el 50 por ciento de los votos deberá disputar la segunda vuelta con el petista Fernando Haddad el próximo 28 de octubre.

El ultraderechista Jair Bolsonaro sumó un 46,30 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales celebradas de este domingo en Brasil, según datos oficiales con un 98 por ciento de los sufragios escrutados que confirman que disputará una segunda vuelta frente al socialista Fernando Haddad, que acumula un 28,80 por ciento.

La segunda vuelta se llevará a cabo el 28 de octubre próximo, según el calendario electoral.

Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), había sido elegido por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva al no poder presentarse él como candidato por su condición de preso y condenado por corrupción.

A las elecciones celebradas ayer para renovar el Congreso, gobernadores y legislaturas regionales fueron convocados a votar más de 147 millones de brasileños.

Fue la elección con mayor grado de polarización e incertidumbre desde la restauración de la democracia en Brasil, en 1985.

Según el Ministerio de Seguridad Pública de Brasil, a media jornada de estas elecciones se habían registrado 1.183 crímenes electorales, por los que fueron detenidas 260 personas, entre ellas seis candidatos que se promovían dentro de los lugares de votación.

El país encara ahora tres semanas decisivas sumido en una polarización que obligará a los dos aspirantes a convencer a los electores de que opten por lo que han rechazado hasta ahora. En el caso de Bolsonaro, es la pregunta del millón: cómo va a dirigirse al centro si ser un radical de extrema derecha le ha llevado hasta donde en teoría no debería haber llegado y si acaso le compensa el esfuerzo cuando reniega de él el 44 por ciento del electorado. Esto mientras Haddad previsiblemente le arroja todo lo que tenga a mano, es decir, todas las armas de la vieja política, que tan bien maneja, o manejaba, el Partido de los Trabajadores. La formación tradicional de la izquierda brasileña ahondará en los ataques contra el ex militar, a quien acusa de no respetar los derechos humanos.

Pero Bolsonaro tiene a su favor que nada de esto es nuevo ni le ha frenado hasta ahora. Es más, el desinterés brasileño por la democracia, un sentimiento que se creía inexistente prácticamente hasta que llegó a él, parece protegerle de cualquier ataque. Y a la vez, el antipetismo, un sentimiento que se sabía grande pero no hasta qué punto, le hace de combustible inextinguible. Si hace diez días, más del 59 por ciento de los votantes del militar era antipetistas, ahora le queda seducir al desencantado centro.


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