11/02/2019

ANALISIS VOLVER

Del jueves negro de Freyre a la unidad opositora

Por: Juan Franco
Análisis

Con el cierre de listas a la vuelta de la esquina -será el próximo viernes 22-, desde comienzos de febrero la campaña electoral venadense entró en un clima vertiginoso, donde el Partido Justicialista, que gobierna en la ciudad, y el Frente Progresista, Cívico y Social, que lo hace en la Provincia, se disputan la atención de la ciudadanía con inauguraciones, visitas guiadas a obras en construcción y anuncios de futuras realizaciones (el próximo viernes volverá a Venado el gobernador Miguel Lifschitz para sorprender con nuevas inversiones). Sin embargo, el jueves último caló hondo el procesamiento dictado por el juez federal Claudio Bonadío a José Freyre y otros 91 intendentes por presunto fraude a la administración pública en un programa de gestión de residuos sólidos urbanos durante el último gobierno de Cristina Fernández. Cuando el mandatario multiplicaba su protagonismo y en su entorno ultimaban detalles del Operativo Clamor para convencerlo de postularse una vez más, los cálculos fallaron y el dictamen no fue de sobreseimiento -como todos suponían en la Intendencia venadense-, sino de procesamiento. Cabe acotar que en julio último, de los 160 intendentes sospechados, el polémico Bonadío citó en carácter de imputados a 98 de los que habían firmado los convenios, y ahora son 92 los procesados, es decir que sólo seis resultaron beneficiados con el sobreseimiento o la falta de mérito. De inmediato Freyre aclaró por enésima vez que aquellas partidas se invirtieron en obras, adelantó que apelarán la medida y desconfió del "momento electoral" en que se decide un procesamiento masivo que afecta a una mayoría de intendentes (y exintendentes) enrolados en el PJ. En su defensa, el Municipio alega que los 2,8 millones de pesos de aquel entonces fueron rendidos y certificados, y que la planta de tratamiento de residuos muestra una inversión de 30 millones de pesos, pero en el descargo que publicó el Departamento Ejecutivo Municipal el jueves 7, llamativamente, reconoce que "se cuestionaría el orden temporal en el que fueron realizadas las obras". Entonces, como este diario señaló en su edición del viernes 17 de agosto de 2018, "Freyre deberá probar que fueron esos 2,8 millones los que se destinaron a la obra", porque en programas provinciales o nacionales, se transforma en malversación de caudales públicos (o peculado) el desvío de recursos asignados con fines específicos, aunque más tarde se reintegren, como muchas veces se acostumbra en la administración pública. Mientras en el ámbito judicial continúa la investigación en busca de esclarecer la ruta del dinero, el problema de José Freyre, aquí y ahora, es político, porque este hecho impacta justo cuando se apresta a lanzar la candidatura para la elección más difícil de su invicta carrera política. En primer lugar, refresca el ocultamiento de su declaración como imputado en los tribunales federales por dicha causa (coincidió con la divulgación pública del escándalo de los cuadernos), ya que el asunto se blanqueó luego del reproche mediático del bloque radical. Y además quedará por un largo tiempo (al menos toda la campaña) en la maraña de intendentes K procesados, a pesar de que el oficialismo invoque que en Venado la construcción de la obra avanzó, y está a la vista de todos, a la vez que otros mandatarios, que recibieron tanto o más dinero para esos fines, hoy no sólo no cuentan con la planta de tratamiento de residuos, sino que algunos ni siquiera tienen el predio. Tal vez arguyan en San Martín y Marconi -y razón no les falta- que en la crisis económica (con inflación, recesión, pobreza, desempleo e inseguridad) no escandaliza una sospecha de corrupción. O que Mauricio Macri ganó los comicios presidenciales estando procesado, pero aun así serán largos meses de cargar con una pesada mochila para el intendente y sus discípulos.

Nada de subestimar

Ese mismo jueves negro para Freyre se oficializó la precandidatura a intendente de Leonel Chiarella, el concejal que más lo incomodó en los últimos tiempos. Y lo hizo el jefe radical Lisandro Enrico, en soledad, con el claro propósito de ratificar el concepto de equipo de trabajo por sobre cualquier nombre propio. Como no hay mejor defensa que un buen ataque, conscientes de que en algún sector del electorado podría generar incertidumbre la juventud (30 años) del edil, los radicales destacan los valores de energía, ímpetu y dinamismo propios de esa edad, y reiteran que el sector cuenta con un plan de gobierno y con colaboradores idóneos para ocupar todos los espacios del gobierno municipal. Por las dudas, también recuerdan que Ernesto De Mattía se apoltronó en el Sillón de Aufranc a los 33 años, y que Omar Perotti asumió como intendente de Rafaela con 32 años. Sin embargo, la novedad de este comienzo de semana no es la postulación de Chiarella -una decisión que Enrico tenía in pectore desde hace casi un año-, sino la unidad del Frente Progresista, Cívico y Social local, con la participación de la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista. Los referentes de dichas agrupaciones consultados por este diario consideran "muy probable" una lista única con Chiarella como candidato a intendente y una oferta de concejales que incorporaría en los dos primeros escalones a referentes del radicalismo y el socialismo (con "ingreso garantizado" y ordenamiento a definir), aunque el mayor desafío es acordar los grandes trazos de un programa de gobierno y la contención de cada sector en una hipotética gestión municipal a partir de diciembre. Sin dudas, las coincidencias domésticas se vieron facilitadas por el consenso en la candidatura a gobernador del socialista Antonio Bonfatti, quien sería escoltado por una mujer radical del centro-norte provincial, avalada por Nuevo Espacio Organizado (NEO) -la línea interna ucerreísta más afín al socialismo-, postergando entonces las expectativas de Enrico, quien a pesar de ello comienza a proyectarse hacia ligas mayores, donde seguramente intentará dar el salto después de un tercer mandato senatorial. Si bien las encuestas de intención de voto entusiasman a la oposición, en el Frente Progresista la principal consigna es no subestimar a José Freyre, tanto por su estatura política a nivel local, como por el control del aparato estatal en esta etapa de definiciones a todo o nada. Por eso la campaña en los barrios ya se despliega con notable intensidad, "como si estuviéramos 10 puntos abajo en las mediciones", graficó un operador boinablanca.

En este mismo concepto se inscribe la decisión radical de adoptar una actitud más generosa para con sus socios que en otras elecciones, en busca de constituir una lista única que, según sostienen, lograría un doble efecto positivo: por un lado demostrar, luego de muchas rispideces, que el Frente Progresista está unido, es homogéneo y puede gobernar la ciudad en conjunto, y por el otro, garantizar un mayor equilibrio ideológico con la confluencia de radicales y socialistas, desde la misma lógica con que la UCR defendía -y aún defiende- la inclusión de Lisandro Enrico en el binomio de gobierno con Bonfatti.

   

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