06/03/2019

LOS JUEGOS DE HOY Y SUS CONSECUENCIAS VOLVER

Niños cada vez más solitarios, más distraídos, como si viviesen en otro espacio

Por: Ezequiel Rozada
Periodista

Las diversas formas de juego, infantil y adolescente, se construyen en la dinámica de un proceso determinado y están sujetas a un aquí y ahora en constante transformación.

Ayer jugábamos a las 'bolitas', a las escondidas, teníamos que tener mucho hambre o había que insistirnos para que volviéramos del campito, nadie se aburría y alrededor de cualquier botella o lata vacía se desarrollaban los mejores y más divertidos juegos. Las bombitas de agua en verano nos hacían olvidar de que no teníamos pileta y las calles del barrio se transformaban en un GTA (videojuego) de carne y hueso. 

Los juegos eran sencillos, prácticos, divertidos, donde la imaginación echaba a volar y lo único que nos requerían era nuestro constante movimiento físico y la socialización permanente. Esa que hoy está tan relegada, pero que dice practicarse en las redes "sociales".  

Lamentablemente, estas formas de jugar se han ido extinguiendo y son pocas las cosas nombradas que hoy se llevan a cabo. Casi no se concibe un adolescente sin celular, sin un iPod, una tablet o cualquier video juego de esos que desconecta a los niños de su mundo exterior, encerrándolos cada vez más en sí mismos. Sumergiéndolos en un estilo de vida caracterizado por el sedentarismo.

"El juego es vital en muchos aspectos del desarrollo social, emocional e intelectual de los niños y en su aprendizaje académico. Es la vía más apropiada que tienen niños y adolescentes para probar sus habilidades y aptitudes, así como para aprender nuevos conceptos y vivir nuevas experiencias. El juego enseña a los niños a interactuar de manera positiva con otros niños y contribuye a la manera en que ellos se ven a sí mismos en ese proceso de aprendizaje que implica el diario vivir", comentó la psicóloga venadense Adriana Esquero y continuó: "La tecnología que reina hoy día, si bien no limita la imaginación y la creatividad de los niños, tampoco la estimula. Su capacidad se ve circunscripta a los mandatos de esos cada vez más pequeños artefactos que, como dictadores, dan instrucciones una tras la otra, indican a los niños cómo deben jugar y hasta los guían a jugar con temas preseleccionados por sus diseñadores. Y no precisamente temas educativos ni, mucho menos, edificantes. Por el contrario, muchos de estos juegos incentivan a la violencia, resultando ganador, desafortunadamente, el más agresivo". 

Sin embargo, Adriana explicó que el niño es una víctima y que ni siquiera a los padres se podría culpar debido a la gran alienación a la que ellos mismos están sujetos: "Los departamentos son cada vez más pequeños y la mayoría no tiene área infantil. Muchos arquitectos han dejado de lado las necesidades de los niños de jugar en espacios abiertos para crecer sanos, aprender a compartir y comunicarse; desarrollar habilidades motoras para dominar su cuerpo, canalizar las energías y sublimar la agresividad normal. Así también, desarrollar capacidad de atención y concentración con los juegos infantiles, por la necesidad de atender para no caerse al subirse a una bicicleta, patineta o patines". 

Más allá de que Venado Tuerto no es una excepción a la regla, ser aún una ciudad con alma de pueblo ayuda a que todavía  los niños salgan a jugar a las calles o a los parques, pero para muchos padres la inseguridad acecha.

"La falta de seguridad lleva a los padres a encerrar a sus hijos, sea en sus casas o en un recinto social o deportivo. El exceso de deberes escolares se traduce en falta de tiempo, por un lado; por el otro, la falta de espacio que caracteriza la mayoría de las viviendas hoy día, obliga a diseñar maneras de juego que se ajusten a estas circunstancias y situaciones", dijo la psicóloga y prosiguió: "La tecnología comienza a parir juegos cada vez más pequeños y cada vez más absorbentes, que pueden desarrollarse en cualquier lugar y a cualquier hora. Muchos de ellos con compañeros virtuales. Ausentes de supervisión por parte de un adulto. Esto lleva a que haya niños cada vez más solitarios, cada vez más distraídos, como si viviesen en otro espacio". 

Para cerrar, Adriana sostuvo que "el juego no es la realidad y el niño sano entiende esto a la perfección, para crecer necesitó diferenciar la realidad de la imaginación y la fantasía que existe en su mundo interior". 

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