15/03/2019

IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES EN EL TOBOGAN VOLVER

El comercio exterior como termómetro de la crisis regional

Por: Juan Franco
Análisis

Entre los muchos termómetros a los que se puede acudir para evaluar la actividad económica se encuentra el comercio exterior, es decir, el flujo de operaciones de importación y exportación. En este caso, El Informe apuntó a conocer la realidad de Venado Tuerto y el sur santafesino en esa materia, dialogando con el despachante de aduana y agente de transporte aduanero Matías Pello, a cargo de Servicios Integrales Aduaneros (SIAD), con flamantes oficinas en Alvear al 2000. "Nuestro rol es representar a los exportadores y los importadores ante el servicio aduanero, en tanto que Celimex es el administrador privado del Depósito Fiscal, es decir, el responsable ante la aduana de las mercaderías destinadas a una operación de exportación o de importación, y en cuyas instalaciones son revisadas por el servicio aduanero. Como un eslabón más de la cadena del comercio exterior, documentamos las operaciones en nombre de las empresas que representamos, y además de ser auxiliares del servicio aduanero, somos solidariamente responsables, con lo cual si el exportador no abona sus tributos, por ejemplo, primero cargan contra él y luego contra nosotros, por eso es que estamos asociados al Centro de Despachantes de Aduanas, que es un organismo nacional, para garantizar la solvencia económica", ilustró.

"El ritmo del comercio exterior es un fiel indicador de la evolución de la actividad económica", destacó Pello. Y agregó que en los últimos tiempos se redujo la brecha de la balanza comercial, aunque aclaró que "no obedeció tanto a un repunte de las exportaciones, sino al derrumbe de las importaciones". En este sentido, especificó que "la oferta exportable se concentra en los sectores cárnico y agrícola, en tanto que la notable baja de las importaciones que se registra en nuestra zona, y en todo el país, es consecuencia directa de la caída del consumo, un fenómeno que abarca desde insumos para la fabricación de productos, hasta la mercadería para venta directa, como calzado o indumentaria. Son los efectos de una profunda recesión", observó el especialista.

No todo es el dólar

En el análisis de las operaciones de exportación, Pello recordó que a poco de asumir Cambiemos, en 2016, a la par de una paulatina apertura de las importaciones, se eliminaron los derechos de exportación para numerosos productos (mientras se sostenían los reintegros), pero apenas se desató la crisis cambiaria del año pasado el Gobierno impuso un arancel de tres pesos por dólar para la mayoría de las posiciones arancelarias, en coincidencia con la marcha atrás a la baja progresiva de los derechos (retenciones) a las exportaciones agrícolas. "Para simplificar, según la resolución, el impuesto para los exportadores se ubica en todos los rubros entre el ocho y el nueve por ciento, que deben abonar en un plazo máximo de 60 días, y si la exportación anual supera los 20 millones de dólares, ese término se reduce a 15 días. Si bien hay operaciones con pago anticipado, en general el exportador cobra a los 90 días, o aún más, sobre todo cuando se trata de piezas o dispositivos que luego se integrarán a una máquina que habrá que armar, ajustar y comercializar, es decir, un proceso que demanda su tiempo", graficó Pello, agregando que estas demoras en la cobranza conspiran contra la actividad, más aún cuando se vuelve inviable la financiación con tasas de interés por encima del 60 por ciento. "Muchos suponían que con un dólar de 41 o 42 pesos se multiplicarían las exportaciones en unos cuantos rubros, pero eso es un mito, de hecho, a pesar de las sistemáticas devaluaciones desde 2001 hasta la fecha, Argentina exhibe el menor crecimiento de exportaciones en la región; la verdad es que son numerosos los factores que deben coincidir para optimizar la competitividad. Hoy me pregunto cuál es el beneficio para los exportadores de subir más y más el dólar si las tarifas de los servicios públicos están dolarizadas, al igual que el precio de las naftas. Y todos sabemos la incidencia de la energía eléctrica, el gas natural y el combustible (por los fletes) en la fabricación de un producto. Entonces estos costos internos hacen que la mercadería que se quiere exportar tenga un precio en dólares que no es competitivo en el exterior. Hoy diría que mientras más aumente el dólar, más se perjudicarán las exportaciones", definió, tajante, el despachante de aduana, acotando que la deficiente infraestructura nacional también atenta contra la competitividad, por ejemplo, la ausencia de una adecuada red ferroviaria. "Nosotros observamos que las empresas que siguen exportando con cierta normalidad son las que están bien organizadas y se financian por cuenta propia; en esta etapa una fábrica que recién comienza tiene muy pocas chances de ingresar en la operatoria del comercio exterior. Las estadísticas lo corroboran, tanto a nivel nacional, como en la región, donde siguen cayendo las importaciones y se desaceleran las exportaciones, en este último caso por altos impuestos y financiación inaccesible. También es cierto que hay empresas que exportan al costo, o incluso por debajo del mismo, para poder sostener sus estructuras y, sobre todo, no perder esos mercados, porque una vez que se interrumpe el vínculo es muy difícil reanudarlo", advirtió Matías Pello. "Hoy la situación es delicada y preocupante, pero el industrial argentino tiene una vocación emprendedora y productiva que lo distingue en el mundo, y si el próximo gobierno recrea la confianza y adopta medidas correctas, estoy convencido de que el país arranca otra vez, y en pocos meses, más allá de que los problemas estructurales existen y llevará décadas solucionarlos", concluyó.       

Del semillero de Celimex

"Mis comienzos en la actividad del comercio exterior fueron en Celimex, donde colaboré en la gestación del proyecto de la aduana hasta 2009, cuando me independicé. Siempre destaco la visión de largo plazo de Ovidio Butani, con la valiosa compañía de Darío Mascioli desde el Municipio, que se atrevieron a romper los moldes y dotar a la ciudad de un servicio que implica una enorme ventaja comparativa. En esos tiempos recuerdo que muchos criticaban el proyecto, y hasta ironizaban con la 'venta de humo', pero la verdad es que son pocas las ciudades argentinas que cuentan en un mismo predio con un Parque Industrial y un Depósito Fiscal y Resguardo Aduanero tan importantes. Incluso las gestiones siguieron para recategorizar la aduana, cosa que se logró con mucho esfuerzo, ya que se aprobó la ley en beneficio de Venado y Rafaela, aunque todavía no se reglamentó, y por eso sigue dependiendo de Villa Constitución", graficó Matías Pello.  

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