15/04/2019

ANALISIS VOLVER

El poker de las divisas

Por Miguel Angel Rouco

La cosecha de granos en la Argentina vale unos 27 o 28 mil millones de dólares y esas son las divisas que esperan el Gobierno y los mercados que ingresen, para calmar la suba del dólar, siempre y cuando los chacareros estén dispuestos a vender su producción.

Esta es la conclusión a la que se arriba tras hacer un sondeo entre productores y exportadores sobre las perspectivas de liquidación de divisas en el negocio exportador de granos.

Los exportadores sostienen que existe una diversidad de jugadores en el mercado, todos atendiendo a diferentes aspectos. "Como en una mesa de poker, cada uno redoblará la apuesta en el momento de bajar el juego", explicó un vocero del sector exportador.

Los productores todavía guardan en sus silos unos 11 millones de toneladas de soja de la campaña anterior, lo que representa un 20 por ciento más de lo que se estima que se colectará este año. "La soja vieja implica un doble riesgo para el productor, porque si los precios no mejoran habrá más granos y eso puede hacer caer los precios", explicó un corredor granario.

Todo el negocio de la exportación de granos y oleaginosas está inmerso en el marco de la meganegociación que mantienen los Estados Unidos y China, en torno de acuerdos comerciales y cuyo corazón pasa por el manejo de la inteligencia artificial.

"Si Washington y Beijing alcanzan un acuerdo comercial, la demanda de commodities se puede exacerbar, pero si persiste la guerra comercial, todo el comercio mundial se va a sentir afectado", explicó un economista.

De todas formas, el negocio de granos tiene sus particularidades y tiene el siguiente esquema: los agricultores cosechan sus granos y los envían a las plantas de molienda y a los puertos con destino a la exportación. Pero muchas veces, la siembra y la cosecha es financiada con antelación por los mismos exportadores, aunque sin determinar el precio de venta.

Esto implica que el productor puede cobrar con antelación su cosecha y puede cancelar sus deudas merced al juego del exportador, pero sin determinar el monto total que surgirá de la diferencia entre el anticipo y el precio de venta final.

El productor no sólo tiene en la mira el contexto mundial, sino también el marco de la economía doméstica. La volatilidad del tipo de cambio es una tentación para que el chacarero retenga sus productos, con la especulación de un deterioro aún mayor de la moneda local. Es decir, con el telón de fondo de la inflación y de una eventual devaluación aún mayor, los productores buscan una cobertura que defienda sus ingresos.

Mientras tanto, se espera hasta último momento para vender la producción ya que a mayor devaluación, menor será el impacto de las retenciones adicionales sobre la ecuación final.

Hay dos factores que pueden llevar a los productores a liquidar más rápido la cosecha. El primero es que tienen que encarar la próxima siembra de trigo, a más tardar el mes próximo. El segundo es que, en muchos casos, los productores aún deben cancelar deudas, en momentos en que enfrentan un ciclo de sequía e inundaciones. En otras palabras, para saldar la deuda por las pérdidas de sequía podrían empezar a liquidar.

Sin embargo, el razonamiento entre los hombres de campo es el siguiente: "para qué voy a vender ahora si espero a fin de año con mejor precio en pesos por cada dólar".

Pero el exportador también tiene sus límites y, por más que haya prefinanciado la exportación, necesita la mercadería para poder procesarla o bien embarcarla.

Se estima que hay un negocio de unos 10.000 millones de dólares de prefinanciación de exportadores a los productores.

"Los plazos no son tan laxos, hay 48 o 72 horas para ingresar las divisas a partir de la fecha de factura", explicaron.

"Que se va a vender la cosecha y van a entrar más dólares, no cabe ninguna duda pero también es importante que haya flujo de ventas, para no entorprecer el negocio, esto es, habrá ingreso de divisas, pero no podemos determinar ni el ritmo ni el flujo", dicen los exportadores.

En definitiva, el negocio empieza una vez que los grandes "traders" unen a los exportadores argentinos con los importadores en distintos países del mundo. A partir de allí, los exportadores buscan en la producción agrícola satisfacer la demanda externa. 

El resto dependerá de variables exógenas al negocio, como la situación internacional y la macroeconomía doméstica. La partida de póker está a punto de comenzar. ¡Hagan juego, señores!


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