14/06/2019

ANALISIS VOLVER

Entre Goitea y Druetta, cierre "policial" de campaña

Por: Juan Franco
Análisis

Hoy a las 8 concluye una campaña electoral venadense que se volvió interminable para el ganador de las primarias, el Frente Progresista, Cívico y Social, con Leonel Chiarella como candidato a intendente, y que pasó con la velocidad de la luz para el gobierno municipal, con José Freyre por la reelección en el Sillón de Aufranc, obligado a trabajar a destajo y contrarreloj con el objetivo de descontar la diferencia de más de 6.600 votos. A estas alturas es aventurado pronosticar cuánto podrá influir ese notable cambio de ritmo de la gestión local -en la mayoría de las áreas- a partir de marzo, pero era la bala de plata que el PJ celosamente guardaba, como cualquier otro oficialismo luego de un revés en las PASO, para usar en el momento preciso en busca de conservar el poder, y si aun así le toca perder, que al menos sea por una distancia menor, habrán elucubrado en San Martín y Marconi, desde donde se pueda enarbolar la justificación más decorosa de que "faltó un poco más de tiempo". Saben que en la campaña no sucedió nada tan sustancial como para que el comportamiento de los votantes de abril se modifique drásticamente, ni tampoco creen que los 4 mil electores que se sumarían el domingo sean todos oficialistas, pero hasta último momento confían en obtener una recompensa en las urnas por el mejoramiento de la gestión. Por su parte, los referentes del Frente Progresista, desde el lunes 29 de abril entendieron que no tenían nada que arriesgar, y desplegaron una campaña cautelosa, evitando colisiones, pero sin menguar la actividad en los medios tradicionales y en las redes, con timbreos y reparto de volantes casa por casa para propiciar el contacto con los vecinos, y cerrando con el compromiso de obras en un hipotético gobierno de Antonio Bonfatti. Mientras tanto, la estoica Liliana Rostom hizo todo lo posible para mantener cierta visibilidad, aunque era quijotesca la pretensión de lidiar con las estructuras ligadas a la Provincia, por un lado, y al Municipio, por el otro. Si ya en las PASO había sufrido el efecto de la polarización, es posible que el domingo el fenómeno del voto útil vuelva a ensañarse con Nuevo Horizonte; sin embargo, Rostom y los suyos sostuvieron su discurso con dignidad y, al menos, más allá del resultado final, consiguieron preservar su identidad. 

Sin lugar a dudas, lo más repudiable fue (es) la campaña sucia a través de las redes sociales, con numerosa militancia dedicada varias horas por día a salpicar a opositores, tanto a nivel provincial, como local. No es casual que estos medios sean denominados la cloaca de Internet, donde vale todo, y más aún en los días previos a una elección decisiva en todos los niveles. Tanto es así que los líderes que orientan a los cibermilitantes para orquestar los escraches, ni siquiera intentan la divulgación de esos mismos contenidos por los medios de comunicación independientes y con el respaldo de una trayectoria, sean diarios, radios o TV, porque las barbaridades que suelen publicarse -sobre todo en la popular Facebook- no resistirían el más elemental chequeo de un editor, o de un periodista; más aún, tampoco se atreverían a hacerlo los jefes políticos en los espacios contratados. Para el estruendoso bombardeo, que continuará hasta el domingo a la media tarde, se aprovecha la impunidad de estas redes sociales, aún desprovistas de una legislación que limite los abusos. Así, circulan desde encuestas provinciales truchas, hasta falsos aumentos de haberes de concejales, donde el mayor responsable es el autor intelectual de la vulgar operación, pero también hay corresponsabilidad entre los que propagan cualquier contenido sin siquiera evaluarlo un instante.

Por otra parte, también resultó sugestiva la detención del ex jefe regional de Drogas Peligrosas, Alejandro Druetta, en medio de la campaña electoral santafesina, y un día después de que la diputada macrista Elisa Carrió vomitara una vez más sus habituales acusaciones al socialista Antonio Bonfatti por presunto encubrimiento al narcotráfico. En un contexto político donde el postulante a gobernador José Corral, un hombre de la Casa Rosada, hace eje en las políticas de seguridad, cuanto menos es sospechosa la coincidencia temporal del operativo; así también lo denunció el gobernador Miguel Lifschitz, quien recordó que Druetta hace largo tiempo fue desplazado de la fuerza provincial, y hasta se atrevió a sospechar de una participación de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en la maniobra. Paradójicamente, fue el PJ el que aprovechó la oportunidad para convocar a una conferencia de prensa y desquitarse -con el caso Druetta- del senador Lisandro Enrico (cuestionado por politizar la detención del ex precandidato a senador del PJ, Juan José Goitea), acusándolo de respaldar en su momento la gestión del funcionario policial en esta región (por las dudas, involucraron a los también candidatos Bonfatti y Chiarella), pero recurriendo a la sobreactuación -la misma que desde este espacio se le achacó al legislador radical-, porque ese aval en verdad existió, pero olvidan los candidatos peronistas Cristina Gómez, Pablo Rada y Emilce Cufré, que incluso el intendente José Frey-re también dio su apoyo político al policía que en esa etapa había adquirido reconocimiento, sobre todo por liderar resonantes procedimientos, como los que llevaron a la cárcel a caracterizados cabecillas narco de la zona. Que Enrico, Freyre y otros dirigentes hayan visto con buenos ojos al ex comisario Druetta por acciones de antaño, no los hace cómplices de conductas irregulares descubiertas más adelante. Tal vez, bajo emoción violenta de último día de campaña, algunos creyeron haber visto sobrevolar un cisne negro. O era blanco y lo habían salpicado. 

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