17/06/2019

ANALISIS VOLVER

El Frente Progresista consiguió el preciado Sillón de Aufranc

Por: Juan Franco
Análisis

No hubo sorpresas en las elecciones generales y Leonel Chiarella es desde anoche el intendente electo de Venado Tuerto, con 23.741 votos (54,4 %), sosteniendo la diferencia de 6.500 votos con José Freyre, que captó 17.211 adhesiones (39,4 %). Así, el treintañero radical ratificó el notable rendimiento en las PASO del 28 de abril, cuando el Frente Progresista, Cívico y Social arrasó en las urnas y comenzó a edificar un triunfo histórico que marca el punto final de una gestión peronista próxima a cumplir 24 años consecutivos, la primera mitad con Roberto Scott y la actual con Freyre. Además de Chiarella, el otro gran triunfador en la región es el reelecto senador Lisandro Enric, nada menos que con el 57 por ciento de los votos de General López. Con una estrategia cautelosa, la coalición opositora se propuso meter la campaña en el freezer luego de las primarias, considerando que no había que arriesgar, y así se salió con la suya, coronando un largo proceso de reconstrucción de la Unión Cívica Radical, cuyos orígenes hay que rastrear en los albores de 2012, con Lisandro Enrico recién apoltronado en su banca de senador por General López, quien cumplió sus objetivos de unificar una UCR que se desangraba en internas, conservar en 2013 la amenazada representación legislativa local y comenzar una profunda renovación con figuras jóvenes. A fines de 2015 ese proceso dio sus primeros frutos con la auspiciosa elección a intendente de Juan Ignacio Pellegrini (segundo lugar) y el ingreso al Concejo de Chiarella, quien desde el vamos mostró agallas y, sobre todo, ambiciones; luego, ese ciclo ascendente se consolidó en 2017 con una apabullante victoria en las legislativas. 

Paradójicamente, este florecimiento boinablanca -a la par de una ciclotímica relación con el socialismo- coincidió con el comienzo de un paulatino decaimiento del gobierno de Freyre, quien no volvió a despertar expectativas, incluso a pesar de logros significativos, fruto de su indiscutible capacidad de gestión. En consecuencia, a esa incipiente renovación opositora, interpretando una voluntad de cambio del electorado, el oficialismo la enfrentó con la cuarta postulación consecutiva de Freyre y, además, con una lista para el Concejo compuesta por secretarios municipales, exacerbando la cerrazón. Sólo faltaban los resultados de ayer para comprobar que Freyre no pudo escapar, luego de casi 12 años en el mismo cargo -una aberración republicana, aunque sea legal-, a la confusión entre Estado municipal y grupo político, hasta hacerlo caer en la trampa. De hecho, y es digno de análisis, Ernesto De Mattía, después de su tercer mandato, delegó la candidatura en un primo (Luis De Mattía), y Roberto Scott, cuando completó sus tres mandatos, hizo lo propio con un yerno (Freyre), es decir que ambos (de tanto que les cuesta desprenderse de lo que creen propio) apelaron al atajo del nepotismo, más afín con la herencia nobiliaria, o el privilegio de casta, que con la democracia republicana, pero útil para dar el paso al costado sin necesidad de recurrir a un plebeyo. Sea como fuere, Freyre asumió la pesada candidatura a la reelección y después de las primarias intensificó aún más el frenético ritmo de gestión y asistencialismo, pero ya no había nada por hacer. La otra víctima, por efecto del devastador voto útil, fue la candidata de Nuevo Horizonte, Liliana Roston, que apenas contuvo 2.161 sufragios en un comicio altamente polarizado por las dos grandes estructuras políticas venadenses. 

Reacomodamientos

Hoy mismo empezarán a circular en los pasillos municipales las primeras denuncias de traición hacia los que presuntamente no pusieron en la campaña todo lo que había que poner, como suele ocurrir en estos casos. En general, no será fácil para el gobierno transitar los casi seis meses de gobierno restantes, menos aún con un Chiarella recargado que seguramente apurará un dispositivo de transición (ayer mismo Freyre adelantó una pronta convocatoria a su futuro sucesor), aunque la consagración de Omar Perotti como gobernador de Santa Fe obró como un bálsamo para el intendente, que incluso podría continuar su carrera política en algún cargo provincial de cierta jerarquía; también fue un alivio haber retenido, con los ingresos al Concejo de Pablo Rada y Emilce Cufré, las dos bancas que cedía por fin de mandato, en tanto que el gran batacazo lo consumó el postulante de Venado Renace, Darío Jeannot, que logró la concejalía casi sin hacer campaña y postergó a la edila macrista Viviana Downes, que iba por la reelección, y a la demoprogresista Ivana Chemini, con serias aspiraciones -según los números de las PASO- desde el tercer lugar de la lista del FPCyS, que pretendía tres bancas y debió conformarse con las que se adjudicaron el socialista Leonardo Calaianov y la radical Mariana Iturbide, conservando las dos que resignaban. De este modo, Chiarella gobernará desde diciembre con un robusto bloque de cuatro ediles, que también integrarán los boinablanca Juan Ignacio Pellegrini y Santiago Meardi. A nivel regional, el Frente Progresista no sólo celebró la reelección de Enrico, sino también el formidable triunfo de la lista de diputados provinciales encabezada por el gobernador Miguel Lifschitz, que logró más de 700 mil votos y colocó 28 de los 50 legisladores, incluyendo cinco del departamento General López: Maximiliano Pullaro (UCR), Georgina Orciani (UCR), Gabriel Real (PDP), Silvia Ciancio (UCR) y Rosana Bellatti (PS), a los que hay que sumar a la camporista Paola Bravo, que integraba la nómina del justicialismo. Sin embargo, aun en medio de los festejos, referentes de la UCR y el PS admitían que la alegría no era completa porque el FPCyS había perdido el control de la Casa Gris, pero así es la política; tampoco le resultará fácil a Perotti, al cual le exigirán en pocos meses solucionar la problemática de la inseguridad, en condición de minoría en la Legislatura, y habiendo perdido, salvo su Rafaela natal, las otras grandes ciudades, como Rosario, Santa Fe, Villa Gobernador Gálvez y Venado Tuerto. Sin dudas, se formalizará en diciembre un tiempo de renovación, con la caída de fortalezas de larga permanencia, como el socialismo en la provincia o el PJ en Venado. Tal vez el 16 de junio se recuerde no sólo como el día del gran apagón, sino también el del alumbramiento del diálogo, pues la dispersión del poder es mayúscula y nadie tendrá suficiente espalda para gobernar sin acuerdos.

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