06/09/2019

ANALISIS VOLVER

Chiarella busca un equilibrio entre lo técnico y lo político para el gabinete

Por: Juan Franco
Análisis

Si apenas inaugurada la campaña electoral le hubieran preguntado a Leonel Chiarella por el escenario más desfavorable para asumir como intendente de Venado Tuerto, quizá no se le hubiese ocurrido nada peor que quedar sin el resguardo de un gobierno del Frente Progresista, Cívico y Social en la provincia y, además, bajo una prolongada crisis política y económica, que proyecta hacia diciembre un panorama todavía más complejo para debutar en el cargo.

Casi tres meses después del triunfo en las urnas, y a falta del mismo lapso para tomar posesión del Sillón de Aufranc, el edil radical trabaja en todos los frentes, sin respiro y con máximo hermetismo. Aunque debe continuar en su responsabilidad legislativa hasta fin de año, hoy sus prioridades se enfocan a una exhaustiva transición -incluyendo la elaboración conciliada del Presupuesto 2020-, el nuevo diseño del Gabinete municipal y, claro está, el armado, nombre por nombre, de la planta política que estrenarán en diciembre. No es nada fácil la misión. Tanto es así que el propio Chiarella se había impuesto arribar con más certezas al pasado 1 de septiembre, pero sucesivos imprevistos estiraron las definiciones. Un aspecto clave, que no estaría resuelto en un ciento por ciento, es el organigrama del Departamento Ejecutivo, plataforma indispensable para designar funcionarios, aunque sólo restarían detalles. 

En una primera aproximación, este diario publicó el viernes último un listado de candidatos con expectativas de ocupar las primeras y segundas líneas del nuevo gobierno, y desde entonces, fuentes del FPCyS ratificaron la mayoría de ellos, tacharon unos pocos y sumaron algunos nuevos, aclarando que, más allá de acertados trascendidos periodísticos, no habrá confirmaciones oficiales por el momento, y menos aún mientras no se complete todo el gabinete.  

En primer lugar, los boinablanca progresan en el cierre de acuerdos con sus socios del Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista. Por ejemplo, el PS ya aceptó alguna de las propuestas, aunque reclamaría espacios más relevantes en la futura gestión para otros de sus referentes; también sucede que en algunas áreas escasean las ofertas de postulantes y en otras sobran los aspirantes. Como también lo sufrió varias veces el intendente José Freyre, surgen los casos particulares de los "exitosos" en la actividad privada, que de aceptar cargos de tiempo completo en la función pública, tendrán que resignarse a una caída de ingresos económicos en época de crisis. Además, como también lo padeció el intendente Ernesto De Mattía, el gremio de los trabajadores del sector -por lo general menos indulgente con los gobiernos no peronistas-, que encabeza el secretario general Juan Arigoni, ya envió un mensaje de bienvenida a Chiarella: "Debe saber que depende del empleado municipal para llevar adelante una buena gestión". En este sentido, el mandatario electo conoce que una planta superpoblada, entre permanentes y contratados, lo condicionará en el inicio del gobierno, pero en este marco de crisis no tiene margen para desvinculaciones -salvo casos muy justificados- ni tampoco para nombrar la cantidad de funcionarios confiables que necesitaría ubicar en distintas áreas para no quedar tan expuesto a obstruccionismos internos; desde la UCR aclaran que no piensan en caza de brujas, como lo soportaron ellos en los albores del scottismo, pero advierten que a lo largo de casi 24 años fueron centenares los empleados designados por el PJ, algunos de los cuales conservan roles influyentes, y otros volverán pronto a sus cargos de carrera, después de ocupar puestos políticos en los últimos años. Asimismo, el nuevo gobierno frentista intentará ejercer desde el primer día una gestión de alta productividad -como oposición la UCR y el PS siempre criticaron la baja eficiencia de los gobiernos de Freyre-, pero sin descuidar el componente político, para lo cual Chiarella elegiría asesores de experiencia.  

Por su parte, las actuales autoridades municipales están dedicadas a construir una despedida elegante, con la frente alta y el pecho inflado (sin olvidar el valioso capital político del 40 por ciento de los votos), y en esa búsqueda sus funcionarios estrella hacen alarde de una administración saneada y sin sobresaltos; deudas históricas saldadas (con el ex BID); transición ordenada y libre de escándalos y, por si todo eso fuera poco, instalan a Venado exigiendo a la Provincia unos 36 millones de pesos adeudados del Fondo de Obras Menores. Los halcones de la gestión Freyre admiten que los Enrico Boys no son improvisados, pero intuyen que desembarcarán en un momento delicado de las finanzas municipales, con crecientes dificultades para abonar una masa salarial que ellos, tal vez con lo justo, llegarían a pagar antes de retirarse. "Para poder volver hay que dejar un buen recuerdo", ironizó un hombre cercano a Freyre, acotando que en el corto plazo todos están esperando la bendición de Omar Perotti para el armado territorial en General López, el cual, como el caso de Chiarella en Venado Tuerto, dejará un puñado de hombres y mujeres pletóricos de felicidad y un tendal de expectativas frustradas.

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