10/01/2020

SEGUNDA CIRUGIA EN MARZO PARA VOLVER A UNA VIDA NORMAL VOLVER

Emiliano, "el chico del helicóptero", protagonista de una milagrosa recuperación

Por: Juan Franco
Análisis

Es miércoles 8 de enero y Emiliano Celis, de cinco años de edad, juega en el living de su casa con sus soldaditos y otros regalos de Reyes. Es el "chico del helicóptero", como algunos lo llamaron luego del traslado aéreo desde las canchas de fútbol aledañas al Hospital Gutiérrez rumbo al Hospital de Niños "Víctor J. Vilela", en Rosario, para proceder a una neurocirugía como consecuencia de un accidente de tránsito. Mientras tanto, Eliana Becerra, su mamá, se dispone a revivir detalles del episodio que conmovió la ciudad, saltó a la tapa de los diarios, generó cientos de comentarios en redes sociales y sorprendió a todos por la milagrosa recuperación del inquieto Emiliano.

Aquel jueves 19 de diciembre, la docente reemplazante en la Escuela Nº 1191 "Bomberos Voluntarios" del barrio Juan XXIII completó la jornada matinal, arrancó la moto y salió en busca de Emiliano, su hijo más pequeño, que estaba al cuidado de la niñera en Piacenza entre Lisandro de la Torre y Junín, para volver a su casa, en San Martín al 2900, y ultimar los preparativos del festejo de los 15 años de Julián, su hijo mayor, que los cumplía ese mismo día. Sin embargo el destino empezó a encapricharse cuando Eliana, ya con el niño a bordo, en lugar de tomar por avenida Chapuis, como todos los días, prefirió seguir una cuadra más para ir por Belgrano y así evitar un control de tránsito frente a plaza Italia que la hubiera demorado. Como siempre, se desplazaba a baja velocidad, aunque en esta ocasión ni ella ni su hijo portaban casco. Enseguida, al cruzar la calle Aufranc, vendría lo peor: "No sé qué pasó, venía muy despacio, pero cuando veo el auto (Fiat Pallio) ya lo tenía encima y siento el golpe a la altura de la rueda de atrás, entonces la moto se cruza y derrapa, y los dos rodamos hasta un zanjón con un poco de agua. Aún bajo efectos del shock, me levanté como pude, porque me dolía mucho la pierna, para asegurarme de que Emiliano no estuviera quebrado. La primera impresión fue que él estaba bien, consciente, sólo con un corte en la frente (...) Yo perdí cuatro dientes, me quebré el tabique nasal, sufrí varios traumatismos en el rostro y un esguince en el tobillo derecho. En cinco minutos llegaron las ambulancias y nos llevaron al Hospital", resumió Eliana sobre el inicio de un drama con desenlace de comedia.

En el Hospital

Ya en el Hospital, Eliana y Emiliano permanecían en distintas salas, y la mamá se tranquilizaba cuando las enfermeras le aseguraban que el chico sólo tenía una herida superficial en la frente. Hasta que una tomografía confirma un hundimiento de cráneo que causó lesiones en las capas que recubren el cerebro. Sin demoras, la pediatra Silvana Morelli (en la víspera fue presentada como nueva vicedirectora del Hospital Gutiérrez) consultó con el neurocirujano Fernando Pelourson, quien en función de esos estudios aconsejó la pronta intervención quirúrgica, y como esa área dispone de equipamiento pero no cuenta con recursos humanos especializados en el Hospital Gutiérrez -y el niño no tenía obra social que cubriera la atención en un sanatorio privado-, se comunicó con el Hospital Vilela, desde donde avisaron que lo esperaban para realizar la cirugía. Tras el llamado al SIES 107, la derivación sería en ambulancia, pero enseguida surgió la opción del helicóptero. "Todos nos asustamos, porque eso confirmaba un estado delicado, aunque al mismo tiempo nos daba seguridad, pues sabíamos que en media hora estaría en el Hospital de Niños", relató la joven docente. Mientras aguardaban el operativo de traslado, "Emiliano había empezado a desvanecerse y le conectaron el respirador para que no se esforzara (...) Estuvo en todo momento rodeado de médicos por el riesgo de una convulsión".

Pidiendo a Dios

El momento más difícil para Eliana fue cuando se enteró del cuadro de gravedad de su hijo y la necesidad de trasladarlo a Rosario. "Sentía una angustia que no me dejaba respirar y los rostros de mis familiares lo decían todo. En ese instante lo primero que hice fue arrodillarme y pedirle a Dios que me perdonara, una, cien y mil veces, porque siempre cuestionaba a los creyentes que ponen a Dios ante todo, cosa que me parecía exagerada, aunque no niego la existencia de un ser superior, y menos aún después de lo que nos pasó. Enseguida volvió la pediatra y cuando me contó lo del helicóptero lo interpreté como una señal. También me quedaron grabadas las dos palabras del arbolito de Navidad del Hospital, que eran fe y esperanza. Cuando llegó el helicóptero yo estaba arrodillada, pidiendo perdón a Dios y rogando que lo cuide", rememoró la mamá de Emiliano con lágrimas en los ojos y voz entrecortada.

Volando al Vilela

En unos 25 minutos el helicóptero -pertenece a una empresa privada y presta servicios a la Provincia- ya había descendido frente al Hospital de Emergencias "Clemente Alvarez" (HECA) y desde allí trasladaron al pequeño en ambulancia al Vilela, donde esa tarde quedó internado en terapia, hasta que a las 21.45 los expertos comenzaron la operación, que duró casi una hora. "No lo podíamos creer, pero a las cuatro de la mañana se despertó en la terapia y a las 7 ya estaba desayunando", exclamó Eliana, sonriente.

"Con ese hundimiento de cráneo se produjo una lesión en las meninges, que son una serie de tres membranas (duramadre, aracnoides y piamadre) que rodean y protegen el encéfalo, es decir que se sitúan entre el cráneo y el cerebro, una tras otra. Como no se hicieron coágulos no hizo falta ningún drenaje, pero debieron extraer esos restos óseos fragmentados y hacer una sutura. En marzo -continuó- tenemos que volver a Rosario para planificar la nueva cirugía, que consistirá en colocarle una malla de titanio y cubrir ese orificio en la frente. Hoy está protegido con una gasa, tomando anticonvulsivos y con máximos cuidados para evitar golpes en esa zona, pero los médicos nos dieron todas las garantías de que en unos meses ya estará haciendo vida normal", sostuvo con optimismo.

"No nos cobraron ni un solo peso, y la verdad es que todo el sistema de salud pública provincial funcionó en gran forma, desde la atención inicial en el Hospital Gutiérrez, el operativo de traslado, la cirugía en el Vilela, y hasta el alojamiento gratuito para nosotros durante las cinco noches de internación -a unas pocas cuadras del Hospital de Niños-, aunque una vez más quedó expuesta la necesidad de contar en nuestro Hospital con profesionales especializados para este tipo de demandas pediátricas", planteó con razón la docente, quien se mostró ilusionada con el arribo de dos pediatras a la Zona de Salud y la vicedirección del Hospital Gutiérrez, Pedro Bustos y Silvana Morelli, respectivamente, que "sin dudas reanudarán las gestiones para implementar los servicios relacionados con su especialidad que hoy faltan en nuestra región".

De vuelta a casa

Si algo faltaba para redondear un final feliz era pasar la Nochebuena en casa. Y así fue. El alta médica de Emiliano se comunicó en el mediodía del 24 de diciembre y esa noche mágica toda la familia volvió a reunirse luego de transitar jornadas de fuertes emociones. Sin dudas que, ante las luces de su propio árbol navideño, Eliana habrá recordado el pino del Hospital Gutiérrez y esas dos palabras: fe y esperanza, que desde entonces la guiaron por un sendero de buenas nuevas.

Sin embargo, quedan algunas cuestiones legales por dilucidar, porque, aunque sueñe extraño, la ART cuestiona que en el itinerario de su regreso desde la escuela a casa hiciera una escala para retirar a su hijo, así que tendrán que esperar hasta el mes entrante para saber si lo reconocen como accidente de trabajo.

Más allá de eso, la maestra del Juan XXIII expresó su "agradecimiento a todos los médicos y asistentes que dieron lo mejor de sí, en lo profesional y en lo humano, para que podamos salir adelante, tanto en Venado como en Rosario; a los familiares y amigos que nos contuvieron; a los que nos dieron fuerzas desde las redes sociales; a los que promovieron cadenas de oración pidiendo por la recuperación de Emiliano, desde católicos hasta evangélicos; y al intendente Leonel Chiarella, quien se ocupó desde el primer momento de nuestro caso".

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