13/01/2020

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Despidos de Chiarella, con guiño gremial, salpican a Freyre

No debiera sorprender a nadie la decisión del gobierno local de cesantear a 33 empleados municipales -hasta ahora- porque el candidato Leonel Chiarella lo había deslizado en la campaña electoral y lo ratificó una vez electo, en el período de transición, cuando al mismo tiempo que disipaba rumores sobre despidos masivos, sostenía que "todos tenemos nuestros derechos, pero también nuestras obligaciones"

Por: Juan Franco
Análisis

No debiera sorprender a nadie la decisión del gobierno local de cesantear a 33 empleados municipales -hasta ahora- porque el candidato Leonel Chiarella lo había deslizado en la campaña electoral y lo ratificó una vez electo, en el período de transición, cuando al mismo tiempo que disipaba rumores sobre despidos masivos, sostenía que "todos tenemos nuestros derechos, pero también nuestras obligaciones". Sin embargo, fueron prudentes en los plazos de ejecución, pues antes de impulsar tamaña medida debían garantizar el pago de sueldos y aguinaldos en tiempo y forma a todo el personal. Con ese paso cumplido, se despejó el camino. El discurso era claro: no se avanzaría sobre derechos de los trabajadores, pero existía la voluntad política de acabar con una situación de impunidad y privilegio de algunos empleados que, por diversas circunstancias, cobraban sin trabajar, varios de los cuales fueron denunciados por sus propios pares. Para más datos, el mismo día que Chiarella lo anunció como futuro jefe de Gabinete, Diego Milardovich anticipó "un arranque muy vertiginoso, con la necesidad de marcar la impronta que va a tener nuestro gobierno" y reiteró el objetivo de la nueva gestión del Frente Progresista, Cívico y Social en Venado Tuerto: una ciudad limpia, segura y ordenada. Sobre la base de estas prioridades, el primer mandatario comunicó la determinación y aclaró que antes se habían cumplido todos los procedimientos administrativos pertinentes". "Esto demuestra el descontrol que había en la administración municipal, que nosotros veníamos denunciando, que desmotivaba a la inmensa mayoría de buenos trabajadores y que la sociedad sospechaba que estaba ocurriendo", enfatizó Milardovich, señalando que hay muchos otros casos en observación, entre los cuales algunos habrían exhibido justificaciones atendibles por los prolongados ausentismos. También están bajo evaluación de la Dirección de Recursos Humanos unos 200 casos de remuneraciones adicionales (horas extra) que en apariencia se abonaban sin ninguna contraprestación, situación insostenible en una ciudad que destina el 85 por ciento de sus ingresos al pago de sueldos y aportes. Entre otros números, el jefe de Gabinete precisó que, sólo en Servicios Públicos, "en un mes dejamos de pagar 2.400 horas extra que no se trabajaban", además de ahorrar en ese lapso 10 mil litros de gasoil sin disminuir los servicios.

"Esto demuestra el descontrol que había en la administración municipal, que nosotros veníamos denunciando, que desmotivaba a la inmensa mayoría de buenos trabajadores y que la sociedad sospechaba que estaba ocurriendo".

Sin dudas, la medida cuenta con la aquiescencia de la Asociación de Trabajadores Municipales (ATM), cuyo secretario general Juan Carlos Arigoni, más allá de solicitar la nómina de involucrados, emitió un comunicado en total consonancia con el discurso de la Intendencia: "En el entendimiento de que los trabajadores municipales tienen 'derechos y obligaciones' esta entidad gremial ampara a aquellas personas que desempeñan sus labores con contracción al trabajo, característica que se observa en la gran mayoría de la familia municipal (...) El conjunto de trabajadores municipales de la MVT supera las 1.600 personas cuyo desempeño no puede verse opacado por la eventual conducta refractaria de 33 personas". Apelando al sentido común, el cañaseño Arigoni y su asesor legal habrán interpretado que sobran las evidencias y el convencimiento de Chiarella para sostener la medida, con lo cual no tendría sentido inmolarse en la defensa corporativa de un puñado de afiliados. "No vamos a defender lo indefendible", es el mensaje subyacente de la dirigencia de ATM.

"No vamos a defender lo indefendible", es el mensaje subyacente de la dirigencia de ATM.

Aunque sin ensañarse -ni siquiera mencionaron al exintendente José Freyre-, Chiarella y Milardovich observaron, tras descubrir este descontrol en el manejo del personal, que desde la gestión del PJ eran complacientes con los empleados que militaban en las campañas electorales (sobre todos con los 'punteros' vecinalistas) o incluso se desautorizaba a los secretarios que imponían sanciones disciplinarias, a partir de lo cual resignaban toda autoridad ante los subordinados. En síntesis, a Freyre le ocurrió lo mismo que a todos los gobernantes que no saben -o no pueden- retirarse a tiempo; contra todas las presunciones, la eternización en el poder político suele acotar el margen de acción, porque ese continuismo, aunque lo avale el voto popular, obliga a multiplicar los pactos, incluso con los empleados, que siempre significan una base electoral codiciable para un intendente. A todo eso deberá tenerlo en cuenta Chiarella para no tropezar en el futuro con la misma piedra, aunque hoy surge que la depuración es oportuna, y por varios motivos: en plena crisis, la mayoría de los venadenses esperaba una señal más profunda que un provisorio congelamiento de sueldos de la planta política; la decisión podría optimizar la prestación de los servicios; el sindicato municipal, tal vez con alguna objeción formal, convalidará los despidos sin siquiera amenazar con protestas; y es probable que los referentes de la Gestión Freyre (actual oposición justicialista) prefieran abstenerse para evitar mayores costos políticos.

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