22/05/2020

ANALISIS VOLVER

Extraña cuarentena de salidas recreativas y blindajes rigurosos

Por: Juan Franco
Análisis

Los epidemiólogos, siempre prudentes en sus declaraciones, sobre todo cuando se trata de hablar de un virus de reciente aparición como el Covid-19, sostienen hasta el cansancio que el combate contra la pandemia es día a día, porque si bien hay muchas evidencias científicas acumuladas en estos casi cinco meses desde la irrupción de la epidemia, son más numerosas aún las incógnitas por descubrir. Por eso no debiera sorprender que el mismo gobernador Omar Perotti, que hasta el martes amenazaba con no enviar recursos a los municipios y comunas que autorizaran salidas recreativas (caminatas en las inmediaciones de los hogares), sobre el mediodía del miércoles comunicara que en virtud de una envidiable curva epidemiológica en las últimas semanas, en el marco de la cuarta fase del aislamiento social, los santafesinos -con excepción de los habitantes de los aglomerados urbanos de Rosario y la ciudad capital- estaban habilitados desde ayer para las codiciadas salidas recreativas, distribuidas en cuatro horarios distintos para tres franjas etarias.

La medida es oportuna y, sin dudas, llega sobre la hora, porque ya eran casi desesperados los reclamos de flexibilización para la actividad física fuera de casa luego de dos meses de confinamiento y sin circulación del virus en la ciudad ni en la región. En Venado Tuerto ya se habían expresado en tal sentido el intendente Leonel Chiarella y el jefe de Gabinete, Diego Milardovich, aunque de ninguna manera iban a impulsar las caminatas por su cuenta -por temor a desbordes-, como sí lo habían ensayado algunas pequeñas comunas. En representación del departamento General López también elevó la solicitud a la Provincia el senador Lisandro Enrico, quien no sólo apuntó a liberar caminatas, sino también actividades deportivas individuales y al aire libre, como running y ciclismo, aunque estas últimas no fueron rehabilitadas por el momento. En busca de fundamentos, el legislador acudió al asesoramiento de médicos que aconsejaron la recreación para el cuidado de la salud física y mental después de largas semanas de encierro. También se multiplicaron las solicitudes por pacientes con diversas patologías cuyos tratamientos incluyen caminatas o actividades físicas en espacios abiertos. Sin dudas, estas nuevas condiciones, con mayores libertades, contribuirán a la prolongación del aislamiento social, que se volvía insostenible en un contexto de tanta restricción.

Estas liberaciones -con fines de esparcimiento y no deportivos-, así como se dieron en su momento con el comercio, los oficios, la industria y los servicios, por ejemplo, tendrán que preservarse en el tiempo con el correcto comportamiento ciudadano, sin alejarse más de 500 metros, sólo una vez por día y hasta una hora, con uso de barbijo y, sobre todo, manteniendo la distancia física, a pesar de que la novedosa situación favorecerá el encuentro con amistades y vecinos, y para muchos será muy difícil resistir la tentación de armar rondas de charlas en las calles. Cabe señalar que el gobierno municipal hizo alarde de severidad desde el inicio de la gestión y no le temblaría el pulso para volver atrás si en los próximos días se colman las plazas y parques. Si así fuera, es muy probable que se interrumpan estas actividades recreativas, por lo cual será conveniente ejercer un control social para evitar abusos.

Aunque los municipios y comunas recibieron la novedad con satisfacción, los mandatarios locales en general fueron cautos y prefirieron no hacer declaraciones hasta tanta la Provincia divulgara el decreto con la letra chica de las caminatas. No sólo había causado disgusto la advertencia de suspender el envío de fondos a los que autorizaran la recreación, sino también que se insistiera en la modalidad de hacer el anuncio y luego comunicar los detalles a los jefes territoriales, con lo cual en pueblos y ciudades se hallaron sin respuesta ante la ansiedad de los vecinos, que no fue mayor por coincidir la medida con condiciones climáticas desfavorables para salir a la calle. Además, los gobernantes distritales saben que serán ellos los responsables en caso de desbordes. En Venado, por ejemplo, el Gobierno optó por adherir al horario resuelto desde la Casa Gris y hacer una evaluación en los próximos días.

Vecinos bajo sospecha

Mientras la recreación recién empieza y tendrán que transcurrir algunos días para valorar su implementación, un problema que se agrava en distintos puntos de la provincia es el de las pretensiones de blindaje por parte de los gobiernos locales, que suelen habilitar un solo acceso y son muy rigurosos en el control de ingreso y egreso de personas y vehículos, a veces bordeando los límites de la legalidad, y en general avanzando aún más sobre ciertos derechos resentidos en el estado de excepción que justifica una pandemia. Estas sobreactuaciones son repudiadas por los transportistas que transitan las rutas y sufren serias dificultades, porque si bien están exceptuados para la circulación y distribución de mercadería, no cuentan con las comodidades de otras épocas cuando deben bajarse del camión para hacer compras, ducharse o descansar. Sobre este punto en las últimas horas trascendió que el gobierno santafesino, además de reforzar los retenes policiales en los límites jurisdiccionales con provincias limítrofes, evalúa hacer el test rápido de Covid-19 a todos los camioneros que ingresen a la provincia de Santa Fe para detectar eventuales positivos. También se perjudican los comerciantes, que a la caída de ventas por el brutal deterioro del poder adquisitivo, se suma el recorte del universo de potenciales clientes cuando se restringe el acceso desde localidades vecinas. Así, los intendentes y presidentes comunales que en un comienzo depositaban todas las energías en el combate al coronavirus desde una perspectiva sanitaria, hoy deben desdoblarse y atender también otros impactos, como el emocional, para el que servirán las salidas recreativas, y el económico, para lo tendrán que aflojar los blindajes fronterizos, porque las actividades comerciales no podrán soportar mucho tiempo más esta situación. Una de las alternativas en estudio es la creación de subregiones que engloben a varias localidades vecinas con tradicionales lazos comerciales para que en el interior de esa burbuja -compuestas por localidades sin circulación del virus- todos los habilitados para circular puedan entrar y salir sin inconvenientes. Son las tribulaciones del pago chico, que empieza a transitar una nueva normalidad en medio de la crisis sanitaria que aún acecha, y que vuelve a mostrar una Argentina que pulverizó los promedios, porque en las últimas semanas, salvo alguna excepción, la inmensa mayoría de contagios se concentran en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, y así como antes los sospechosos eran los viajeros que habían regresado del exterior, o los trabajadores de la salud en contacto con infectados, hoy también lo son los habitantes del AMBA, donde se reúne casi un tercio de la población del país.

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