25/09/2020

HABRA QUE JUNTAR FUERZAS Y EMPEZAR DE NUEVO VOLVER

Nación rescindió contratos PPP y se formalizó la caída del proyecto de autopista San Eduardo-Rosario

Por: Juan Franco
Análisis

Un mazazo para todo el sur santafesino significó en la víspera la confirmación del Gobierno nacional de la rescisión de los contratos denominados de Participación Público Privada (PPP) de los corredores viales E y F, en acuerdo con las empresas concesionarias, que entre otras obras involucra la autopista San Eduardo-Rosario, ya que el tramo Rufino-San Eduardo había quedado en manos de Vialidad nacional, y también perdió todas las expectativas.

En el anuncio, el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, alegó que el "esquema público-privado del macrismo (que impuso esa modalidad de obra púbica) fue un fracaso y era ruinoso para el Estado, ya que beneficiaba al sector financiero y las obras prometidas no se hicieron". Y agregó: "El costo de las obras iba a ser el triple del que correspondía y esos contratos en dólares representaban un gigantesco negocio para unos pocos".

La repartición nacional llegó a un acuerdo con la contratista a cargo de los corredores E y F, en el marco de un proceso de extinción de los contratos que comenzó en mayo último con la intimación a las empresas concesionarias de seis corredores viales. Y el 31 de agosto se les otorgó la posibilidad de rescindir los contratos de común acuerdo. Ahora, la novedad es que el Ministerio de Obras Públicas, a través de Vialidad, concilió un mecanismo con la contratista PPP conformada por Helport SA, Panedile SA, Eleprint SA y Copasa, a cargo de los citados corredores, para la extinción de los contratos. Cabe acotar que el Corredor F incluye los 161 kilómetros del tramo San Eduardo-Rosario de la autopista 33, que de esta manera queda sin efecto luego de 16 años de extenuantes gestiones por parte de la dirigencia local y zonal. Así, la Comisión Plan Autopistas, integrando los más importantes actores de los sectores público y privado de toda la región, desde el vamos con el liderazgo del referente de Cooperación Seguros, Ovidio Butani, impulsó sucesivas gestiones antes los gobiernos de Néstor Kirchner -el primero que prometió la megaobra vial en una visita a Rufino-, Cristina Fernández y Mauricio Macri. Decenas de viajes, cientos de llamados telefónicos y miles de correos electrónicos, desde 2004 hasta el presente, corroboran la perseverancia de las tramitaciones emprendidas desde el sur-sur santafesino. Pero, por distintos motivos, los proyectos se fueron cayendo, desde los que se basaban en un mayoritario aporte estatal, hasta los que se impulsaban la inversión privada. Precisamente el sistema PPP, pergeñado por el macrismo, había reverdecido las ilusiones, pero los sacudones financieros desde 2018, el recorte del presupuesto destinado a obras públicas y la "causa de los cuadernos" (que involucraba a muchas de las grandes empresas constructoras) conspiraron contra el inicio de la anhelada autopista. Después de la derrota electoral de Cambiemos en 2019 y, ya en 2020, con el efecto pandemia y las nuevas turbulencias del tipo de cambio, casi todas las esperanzas se habían diluido, aunque nadie en nuestra región se animaba a descartar antes de tiempo el milagro de la sobrevivencia del proyecto. A todo esto se puede sumar la previsible embestida del nuevo Gobierno justicialista contra la nave insignia del macrismo en la obra pública, el programa PPP, presentado en su momento como la garantía de eficiencia y transparencia, en contrate con la tantas veces cuestionada corrupción K en esa área de la administración. Ahora, los denunciados son los denunciantes. Y así es muy posible que sigan intercambiando los roles en el futuro. Mientras tanto, lo que no cambia es la indiferencia de la Casa Rosada con las necesidades de esta región del país. Lo que no cambia es una ruta nacional 33 que fue orgullo para los pueblos que atravesó cuando se construyó, en la década del '40, pero es una vergüenza a estas alturas, en función de la densidad del tránsito de automóviles y transportistas, que la convierte en una trampa con la muerte siempre agazapada a la vera del camino para dar el zarpazo.

"Somos conscientes de la gravedad de esta coyuntura, pero también sabemos que, más tarde o más temprano, con uno u otro gobierno, los argentinos vamos a encontrar el rumbo y la obra pública se reactivará, y cuando llegue ese momento nosotros tenemos que ser los primeros de la fila para reclamar el comienzo de la obra", afirmó Butani un año atrás, asegurando que apenas asumiera el entonces gobernador electo Omar Perotti pediría una audiencia en busca de un explícito aval a las gestiones, y lo mismo replicaría con las nuevas autoridades nacionales, a las que "vamos a plantear las necesidades de una amplia región del sur provincial que exige mayor seguridad y fluidez en sus desplazamientos interurbanos, más aún con el constante crecimiento de la producción agraria que multiplica el transporte hacia los puertos por la vieja 33 y vuelve indispensable la construcción de la autopista". Como quedó dicho, el coordinador del Plan Autopistas había marcado el camino, aun en el peor de los casos. Será cuestión de empezar de nuevo.


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