08/10/2020

CONDUCTA IRRESPONSABLE EN EL PEOR MOMENTO DE LA PANDEMIA VOLVER

Según la psiquiatra Bojanich, hay actitudes individuales que despiertan "bronca y tristeza"

Por: Juan Franco
Análisis

La prolongación de la pandemia en estas latitudes, y con ello de distintas intensidades de aislamiento, impacta fuerte en toda la comunidad, aunque ciertas conductas sociales hacen mella en particular en la estabilidad emocional de los agobiados trabajadores de la salud -muchos de ellos lo hacen saber a través de las redes sociales-, por ejemplo cuando queda expuesta la falta de cuidados de algunos individuos en una etapa de alta transmisibilidad del coronavirus, tanto sea en el espacio público como en las reuniones sociales. Sobre este aspecto reflexionó la jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Gutiérrez, Mónica Bojanich, señalando con disgusto que "es muy duro para el personal sanitario, que permanece largas horas dentro del Hospital en la atención de los pacientes y también en el diseño colectivo de nuevas estrategias de acción en el marco de una emergencia sanitaria inédita, observar desde los ventanales que abajo se amontonan para jugar un partido de fútbol o que salen a caminar por el parque sin barbijos ni cuidando las distancias".

"Es una mezcla de bronca y tristeza que nos lleva a pensar en qué estamos fallando, si tal vez comunicamos mal. Sin dudas que en los comienzos de la cuarentena se privilegiaba el aspecto sanitario, pero con el correr de los meses fue ganando protagonismo la cuestión económica y productiva, y ese incremento de la actividad generó mayor movimiento de gente y, por lo tanto, del virus, pero nos vamos a morir contentos porque están abiertos los negocios", ironizó la médica psiquiatra con evidente malestar ante determinadas actitudes individuales a las que vinculó con una "negación de la realidad".

"No desconozco que esta pandemia está ocasionando una crisis económica y productiva en todo el planeta, pero la prioridad debe ser la salud. A veces siento que vivimos en dos mundos distintos y contrapuestos: uno dentro del Hospital, donde sentimos la angustia de pacientes que atraviesan dificultades respiratorias y temen que ante un mínimo agravamiento deban ser trasladados a terapia intensiva, y apenas salimos a la calle nos encontramos con actitudes insólitas, como si no se entendiera que en esta etapa debemos extremar los recaudos para evitar el contagio... como si no se entendiera que el personal de salud está agotado luego de tantos meses de trabajo sin descanso", enfatizó. "En nuestra área, por ejemplo, tampoco hay fines de semana ni feriados, porque los pacientes internados nos llaman por teléfono y nosotros estamos siempre dispuestos para escucharlos y acompañarlos", agregó.

"Hoy sabemos que la situación sanitaria es gravísima y al mismo tiempo se habla de la apertura de shoppings y de la liberación de otras actividades. Por supuesto que eso nos preocupa y desde nuestros puestos de trabajo tratamos de acordar algunas medidas que consideramos oportunas para plantear a las autoridades, pero no un retorno a fase 1, sino un aislamiento selectivo o segmentado, en busca de frenar una evolución acelerada de los contagios. Y esa intervención sí o sí tiene que hacerla el Estado", bramó la directora del Centro de especialización en neurociencias asociadas a psicoterapias (Cenap).

"Todos tenemos que ser conscientes de que las posibilidades del sistema de salud regional llegaron al límite, que las 10 camas críticas instaladas en un sector del quirófano central son el último esfuerzo. Por eso es necesario concentrar todas las energías en los aspectos preventivos. Septiembre fue un mes de vertiginoso crecimiento de contagios y entre todos debemos impedir que eso se reitere en octubre porque estamos al borde del colapso", acentuó.

Recientemente, en distintos puntos del país, se impulsaron proyectos legislativos que propician un acompañamiento afectivo de las personas con Covid-19 internadas en estado crítico en el sector público y privado. Y en el sur santafesino la diputada provincial Silvia Ciancio es la impulsora de uno de ellos. Sin embargo, Mónica Bojanich aclaró que mientras el Hospital no dispuso del protocolo específico, "igual actuamos con humanidad y creatividad, buscando instancias para un adecuado acompañamiento. Mientras tanto fuimos diseñando un procedimiento para el ingreso de los familiares a la sala de terapia intensiva. Así que sobre la base de experiencias europeas y hospitales provinciales elaboramos un protocolo que se adaptara a nuestra institución, que no sólo exige el uso de elementos de protección personal, sino también una contención psicológica de la persona que va a entrar", completó la especialista.

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