09/10/2020

CON BIOGRAFIA Y PROYECTO DE ORDENANZA DEL INVESTIGADOR MAURO BERTOZZI VOLVER

Alejandro Estrugamou, el "cofundador" opacado que ahora pretenden revalorizar

Una de las figuras clave de los albores de Venado Tuerto fue Alejandro Fernando Estrugamou (1855-1937), aunque desde una perspectiva revisionista, son varios los que advierten una desvalorización de la influencia fundacional del colaborador del visionario Eduardo Casey. En nuestra ciudad, uno de ellos es el investigador Mauro Bertozzi, quien en 2012 publicó su primer libro, "Venado Tuerto del 1900", y ahora acaba de editar la biografía del gran hacedor y benefactor denominada "Linaje francés en la pampa".

Por: Juan Franco
Análisis

Una de las figuras clave de los albores de Venado Tuerto fue Alejandro Fernando Estrugamou (1855-1937), aunque desde una perspectiva revisionista, son varios los que advierten una desvalorización de la influencia fundacional del colaborador del visionario Eduardo Casey. En nuestra ciudad, uno de ellos es el investigador Mauro Bertozzi, quien en 2012 publicó su primer libro, "Venado Tuerto del 1900", y ahora acaba de editar la biografía del gran hacedor y benefactor denominada "Linaje francés en la pampa".

En consecuencia, Bertozzi presentó un proyecto de ordenanza en el Concejo Municipal en busca de que se contemple el homenaje y recordatorio al cofundador el 26 de abril de cada año, fecha fundacional de Venado Tuerto; que cada 24 de octubre sea recordado como la efemérides del fallecimiento de Alejandro Estrugamou, con la correspondiente publicación en sitios oficiales y portales del gobierno local; y que el libro de su autoría "Linaje francés en la pampa", impreso con el apoyo de la Cámara de Senadores provincial, sea distribuido como material de estudio a los colegios secundarios venadenses.

"Hace más de 10 años que me dedico a la revisión histórica local y regional, donde sobresalen las celebridades que fundaron Venado Tuerto, como Eduardo Casey y Alejandro Estrugamou. Sin embargo, considero que la figura de este último, injustamente, no adquirió en la interpretación histórica el relieve que merece, y mi cometido con 'Linaje francés...' es dejar registrada para las futuras generaciones una investigación profunda sobre la vida y la obra del cofundador de nuestra ciudad, que no sólo fue el primer juez de Paz, sino que permaneció en estas tierras por más de 40 años, guiando el proceso de colonia a pueblo, primero, y de pueblo a ciudad, después", comenzó destacando el autor.

"El revisionismo apunta a re-investigar los distintos episodios históricos, y no con mala intención, sino todo lo contrario", aseguró Bertozzi, quien reflexionó sobre los diferentes matices manifestados a lo largo del tiempo entre historiadores locales y regionales que lo antecedieron: "La investigación que Eduardo Huhn publicó en 1933, en el aniversario de la ciudad, valoriza la figura de Estrugamou y minimiza a Casey. Años después, el periodista Leoncio de la Barrera (fundador del diario El Alba) elabora su propia interpretación, destacando las virtudes de Casey y opacando las de Estrugamou. Así, la situación quedó equilibrada con estas dos versiones, hasta que en la década del '90, el historiador Roberto Landaburu hizo un gran trabajo sobre la vida y obra del fundador, pero a mi juicio siguió pendiente la reivindicación de Estrugamou", observó, acotando que por distintos motivos ni Casey ni Estrugamou escribieron sus memorias.

Sociedad exitosa

Los padres de ambos protagonistas de la fundación de Venado eran propietarios de campos vecinos en la zona de Chivilcoy, en tanto que Eduardo y Alejandro habían cursado estudios en el mismo Colegio San José, uno de los predilectos de las familias patricias de Buenos Aires, donde adquirieron una sólida formación. Luego, Casey, que era ocho años mayor, contrató a su dilecto amigo para colaborar en sus emprendimientos en el desértico interior, y en ese momento tenía entre manos el denominado "Cura Malal", en inmediaciones de Sierra de la Ventana, y el de "Los Campos del Venado Tuerto". El joven Estrugamou eligió este último proyecto y llegó a estas tierras en 1883, cuando sólo existía la Estancia Santa Rosa de Turner, donde descansaban los inversores que llegaban para observar los campos que les interesaba adquirir. "Viene a desarrollar desde cero la colonia y enseguida es designado juez de Paz. Casey había sido el visionario que puso sus ojos en este lugar, pero el que gestionó, el que supo conducir ese proyecto hacia el éxito final, sin dudas fue Alejandro Estrugamou, quien ejecutó el primer plan urbano trazado por el agrimensor británico Ralph Warnes", exclamó Bertozzi, acumulando argumentos de peso en su reclamo de reparación histórica.

"Este libro, cuya presentación formal quedó postergada por las conocidas restricciones, es la primera biografía sobre Alejandro Estrugamou y aborda aspectos de su legado como benefactor en las sensibles áreas de la educación y la salud, tanto en Venado Tuerto, como en Buenos Aires. También incluye una descripción de su amplio patrimonio, ya que pertenecía a una de las familias terratenientes más acaudaladas, con fuerte desarrollo en negocios agro-ganaderos y de la construcción. Y lo más importante es que los Estrugamou no estaban ligados ni a la Ley de Enfiteusis, ni a las regalías militares por la Campaña del Desierto ni a los negocios con el Estado", subrayó para despejar cualquier sospecha sobre Alejandro y su padre Jean Baptiste Estrugamou.

Máxima distinción

Según reseñó el investigador local, "Estrugamou se proyectó en una etapa en que el país dejaba atrás la colonia, el capitalismo se expandía y Buenos Aires imitaba a las grandes urbes europeas en los tiempos de la 'Belle Epoque', de las grandes creaciones artísticas, y él suma contratando a notables arquitectos franceses para construir emblemáticos palacios, mansiones, estancias, y también edificios escolares, como el Instituto Santa Rosa y la Escuela Rosa Turner de Estrugamou" (llamada así en homenaje a su esposa), ambas donadas por el filántropo. También puntualizó Bertozzi que Estrugamou donó centros médicos en distintos puntos de Buenos Aires, siempre con la misma excelencia en calidad y estética que caracterizó a todas sus construcciones. Con la misma impronta altruista, uno de los ocho hijos de Alejandro Fernando Estrugamou, del mismo nombre del padre y apodado "Bebe", donó las 100 hectáreas para el Parque Industrial "La Victoria" y completó la ejecución del testamento cediendo la estancia "La Victoria" a la orden salesiana Don Bosco.

"Hoy el apellido Estrugamou está casi desaparecido en el Viejo Continente y solo unas 90 personas lo conservan y residen en Argentina. Con muchos de ellos, los casi 20 herederos directos de Alejandro, pude comunicarme y obtener la autorización para emprender este trabajo biográfico y, además, recorrer varios lugares de Capital Federal y provincia de Buenos Aires donde se conservan inmuebles que le pertenecieron", puntualizó. "Aun siento la emoción de estar dentro del Palacio Estrugamou o la Residencia de calle Basavilbaso, enclavadas en el barrio de Retiro, a pocos metros de la Torre de los Ingleses. La señorial residencia de 1.500 metros cuadrados cubiertos y 12 habitaciones, donde Alejandro vivió varios años, está en venta, aunque es un monumento histórico que debe preservarse. Y a sólo media cuadra, en el famoso 'codo aristocrático' de Juncal y Esmeralda, se levanta el Palacio Estrugamou, con todo el despliegue del barroco francés en sus ocho plantas, demostrativa del esplendor del modelo agro-exportador", describió Mauro Bertozzi, acotando que estas distinguidas propiedades se conectan a través de un túnel. Y aunque nadie lo sabe, podría ser el origen del mito sobre los pasadizos subterráneos en el Venado Tuerto que Alejandro Estrugamou esculpió desde sus cimientos.

Palacio Estrugamou. Joya arquitectónica edificada en el barrio porteño de Retiro.

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