16/10/2020

Revista VOLVER

Mamá de un guerrero

La llegada de un bebé siempre está rodeada de muchas expectativas e incertidumbre, y en una mamá primeriza, la felicidad por su embarazo y la ilusión de tenerlo entre sus brazos muchas veces también está acompañada de miedos y dudas.

Josefina Palomieri (24) siempre había soñado con ser mamá. De hecho, su amor por los niños es tal que decidió dedicar a ellos su profesión, ya que es maestra jardinera. Cursaba un embarazo normal, un bebé buscado y esperado, hasta que a los cinco meses de gestación, en una ecografía morfológica de rutina, ella y su pareja Angelo se enfrentaron con un diagnóstico que no esperaban: su bebé presentaba una cardiopatía congénita.

Un ecocardiograma fetal confirmó las sospechas. El bebé tenía Atresia pulmonar con septo íntegro. Se produce por una formación anómala del corazón durante el desarrollo fetal y se da en 3 de cada 100 embarazos, sin causa aparente, ya que es una cardiopatía aislada (no tiene síndrome).

"Fue un proceso muy difícil, angustiante y de incertidumbre, todo el ideal que solemos tener las mamás primerizas se vino abajo, tuve que aceptarlo y comenzar a concientizarme e informarme sobre mi nueva realidad", cuenta Jose a El Informe. "Por suerte, tanto mi pareja, como nuestras familias, sumado a unos papás que habían tenido un diagnóstico parecido y nuestro obstetra, Alejandro Bugnon, supieron acompañarme, ayudarme a disfrutar la última etapa del embarazo y el comienzo del tratamiento de nuestro hijo".

A partir de ese diagnóstico, tan difícil para toda la familia, fueron derivados al Hospital Italiano de Buenos Aires, donde serían atendidos por un equipo de embarazo de alto riesgo. "Tuvimos que trasladarnos a Buenos Aires un mes antes de su llegada, ya que era importante que nuestro bebé naciera ahí, de eso dependía su vida. Al nacer lo esperaban cardiólogos pediátricos, el equipo de Neo y muchos médicos más", explica.

Juan Pedro nació por cesárea el 10 de junio pasado. Jose pudo estar acompañada en todo momento por su pareja, cosa que en situaciones como estas se agradece tanto. "Pudimos besarlo, acariciarlo y luego el papá lo acompañó a Neo donde pasó sus primeros 9 días de vida", recuerda.

Tan pequeño, con tan sólo 9 días, se enfrentó a su primer cirugía llamada anastomosis; después pasó 15 largos días en Terapia Intensiva Pediátrica, y tras eso volvió a Neo una semana más, en la que aprendió a tomar el pecho y empezó a prepararse para irse a casa, con sus papás, donde lo esperaba toda su familia.

"Tanto en Neo como en Terapia siempre pudimos estar con él, ya que son abiertos a los papás (antes también a abuelos y hermanos pero con la pandemia se restringió), así que podíamos estar todo el día con él y presenciar todos sus avances, apretándole fuerte fuerte la manito ya que no nos soltaba", relata su mamá.

El 9 de julio, un día antes de que cumpliera un mes de vida, recibieron el alta y en unos días más pudieron regresar a Venado, a buscar el abrazo y la contención de la familia. "Desde entonces viajamos una vez al mes a controles cardiológicos y pediátricos, los cuales realizamos en conjunto con su pediatra de acá, Silvina Bianco. En este momento nos preparamos para la siguiente cirugía, de un total de tres", explica Josefina y agrega: "Ahora más alejada de todo, y teniendo a Juan Pedro conmigo tengo que agradecer el diagnóstico a tiempo, ya que gracias a eso pudimos comenzar con su tratamiento. Es muy importante que todas las mujeres embarazadas puedan realizarse el ecocardiograma fetal ya que por medio de él podemos saber si existe alguna enfermedad en el corazón y tratarla a tiempo. Agradezco al equipo del doctor Jorge Barretta, que fueron los encargados de su operación y al Hospital Italiano de Buenos Aires que le dio una mejor calidad de vida a Juanpe, nos contuvo y siguen paso a paso su tratamiento".

Jose confiesa que la maternidad le plantea un desafío a diario, en el cual día a día va aprendiendo algo nuevo. "Sin dudas es la etapa más maravillosa de mi vida", dice, y agrega: "Como mamá, me encuentro haciendo cosas que jamás me imaginé o que estaba segura que nunca iba a hacer. Pero trato de disfrutar de cada momento con Juan Pedro y quiero que él sea un nene feliz, libre, rodeado de amor, alegría, y que disfrute del hermoso milagro que es la vida. Sin dudas será un largo camino, pero al levantarme y tenerlo conmigo, verlo crecer y la fortaleza que tiene siendo tan chiquito, hace que todo sea más fácil".

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