16/11/2020

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No sin sufrimiento, Venado traspasa el pico de contagios

Por: Juan Franco
Análisis

La evolución de la curva de contagios de coronavirus de los últimos días estableció, por fin, que Venado Tuerto comenzó a dejar atrás el pico para desplazarse por la ladera descendente, luego de la primera embestida a fondo de la pandemia. En varias ocasiones el sistema sanitario crujió y por momentos hizo temer un inminente colapso, aunque en rigor los contratiempos no excedieron de la derivación de un paciente de un efector a otro dentro de la misma región. La baja de casos resultó significativa en los últimos días (siete positivos el sábado y tres el domingo) y si bien suelen registrarse menos contagios durante los fines de semana, también es cierto que en esas jornadas la estadística seguía siendo preocupante hasta hace pocos días.

Hoy la tendencia epidemiológica declinante alcanza toda la provincia, pues tanto el universo de los 365 distritos santafesinos, como los números domésticos, corroboran un presente tranquilizador que desde hace tres meses no se atravesaba. Sin dudas que en la jurisdicción venadense también contribuye la intensificación de los testeos -una fortaleza local-, porque el descubrimiento de casos positivos en la recorrida casa por casa aumenta las chances de interrumpir la cadena de contagios, siempre y cuando el inmediato aislamiento de la persona que contrajo la enfermedad sea correcto para poner a resguardo a sus convivientes y al resto de la comunidad. En este sentido, si bien el rol del gobierno municipal es importante en el seguimiento y contención de los pacientes diagnosticados, a estas alturas son centenares los infectados que se aíslan por su cuenta con su grupo familiar apenas surgen los primeros síntomas, sin necesidad de hisopados, y no acuden al servicio médico si es que cursan la enfermedad sin complicaciones. Por supuesto que los ciudadanos involucrados deben proceder con responsabilidad social para evitar la transmisión del virus, ya que el sistema de salud no podría controlar los casos no oficializados. Y esta misma consideración cabe para todos los aislados en sus propios domicilios, que son mayoría y sobre los cuales el Estado no puede ejercer un control más estricto, como sí puede hacerlo en el Centro de Aislamiento, donde en las últimas jornadas sólo quedaban tres personas.

En el Hospital Gutiérrez siguen las subas y bajas de pacientes Covid entre la unidad de terapia intensiva -más desahogada- y la Sala de Clínica -internados Covid sólo ocupan la mitad-, donde todos suspiran con alivio, desde el director hasta el último auxiliar. Pero nadie se relaja porque "la pandemia no se terminó" y es factible que no se pueda vacunar toda la población necesaria antes de la irrupción del rebrote que se aguarda entre marzo y abril próximos.

Se trata de un período de calma, donde el personal de salud tendrá un merecido descanso luego de largos meses de intensa labor, y las autoridades sanitarias podrán planificar acciones para una eventual segunda ola al estilo europeo. Sin embargo, desde Santa Fe y Espora se ocupan de aclarar que este escenario de transitorio alivio podría agravarse otra vez si se relajan los cuidados básicos, como uso del barbijo, lavado de manos y distancia física.

Por otra parte, en el Hospital advierten que poco a poco va ganando más lugar la atención de otras patologías, al mismo tiempo que baja la exigencia Covid. No sólo a causa de algunas postergaciones impuestas por la pandemia (a veces por propia decisión del paciente), sino también porque con la mayor circulación en las calles aumentan los accidentes de tránsito, a la vez que se avecina una etapa de mayor demanda hospitalaria por las ingestas desmesuradas de cada fin de año o los excesos alcohólicos que desembocan en riñas, a la par del fenómeno creciente de la violencia familiar. Luego, como lo definió el director del Gutiérrez, Daniel Alzari, "todo indica que la pandemia nos permitirá un trimestre (diciembre, enero y febrero) de cierto alivio hasta la presunta aparición de una segunda ola". Y agregó: "Tenemos que sostener los cuidados porque la pandemia no terminó y ni siquiera tenemos certezas sobre los plazos para la vacuna. Son apenas unos meses más de esfuerzo hasta transformar toda esta pesadilla en un mal recuerdo", completó.

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