19/11/2020

ANALISIS VOLVER

Nuevos e inesperados protagonistas en la política venadense

Por: Juan Franco
Análisis

Nadie sabe -ni ellos mismos- si lo podrán sostener en el tiempo, pero es un suceso políticamente significativo que los representantes de las organizaciones locales vinculadas a la producción, el comercio y los servicios, sienten posición sobre algunos temas clave de la agenda local, regional, provincial y nacional.

Las caras visibles del audaz paso al frente fueron las de los referentes de la Cámara Regional de Industria y Comercio Exterior, el Centro Comercial, el Parque Industrial y la Sociedad Rural. Todo un hallazgo para una dirigencia empresarial con tendencia a ensimismarse en las problemáticas que le afligen directamente, pero que se percibía menos comprometida en las problemáticas generales, a diferencia de otros enclaves santafesinos, como Rafaela, en los que sus emprendedores históricamente se involucraron en cometidos de desarrollo estratégico ciudadano, incluyendo a sus exponentes más exitosos.

Nadie exige que hombres y mujeres de empresa se vuelquen a la función pública si no es su voluntad ni su proyecto de vida, pero sí es criticable que a pesar de su influencia, prestigio y, a veces, reconocimiento popular, no intervengan con mayor entusiasmo en la agenda estratégica, más allá de loables actos solidarios que suelen llevar a cabo, como en los últimos días lo hicieron Essen Aluminio y Corven con la donación de una ambulancia para la ciudad.

También es cierto que ese protagonismo del empresariado no siempre -casi nunca- es bienvenido por la dirigencia política, como ya sucedió en otras épocas en Venado, por ejemplo cuando el gobierno radical de los '90 intuía una amenaza en los nuevos liderazgos que asomaban en el seno del Centro Regional para el Desarrollo del Sur de Santa Fe, e incluso en uno de sus brazos, la Mesa de Consenso para el Trabajo y la Producción, singular experimento doméstico que aunaba figuras del capitalismo liberal y del sindicalismo tradicional, que cualquiera hubiera calificado desde el vamos como irreconciliables.

Casi 30 años más tarde, un nuevo grupo de empresarios, desmarcado en esta ocasión del Centro Regional para el Desarrollo, sorprendió a propios y extraños con la publicación de un documento que en primer término reclama un acuerdo político amplio que supere los roces entre una ciudad y una región dominada por el Frente Progresista, Cívico y Social, y la Provincia y la Nación bajo control del signo opuesto. Luego, las instituciones incorporan un abanico de prioridades con rotundos planteos que no son partidarios, pero sí son claramente políticos. Aluden, por supuesto, a cuestiones del interés sectorial de la producción, el comercio, los servicios y el campo, como las impositivas. No hay sorpresa en eso. Al final de cuentas, son corporaciones que por definición deben privilegiar el interés de sus asociados. Pero la novedad es que esta vez también suscriben asuntos comprensivos de una realidad más vasta, como la reactivación del proyecto de la autopista Rufino-Rosario, la planificación del regreso a las aulas, o el combate contra la inseguridad. El primer gesto de liderazgo de estas entidades había surgido en el ámbito de Venado Gestiona (en la que también participan el CRD y los clubes rotarios), donde decidieron terciar como factores de equilibrio cuando se resquebrajó la unidad contra la pandemia entre las autoridades municipales y provinciales.

El ambicioso avance del empresariado de las cámaras locales vale la pena, sin dudas, aunque la paranoia de la política tradicional los tenga ahora en observación, e incluso puedan sobrevenir fricciones entre ellos mismos, motivadas por sus variopintas simpatías partidarias. Haría falta también un mayor protagonismo de la abúlica CGT Regional, que también debe desperezarse (a nivel nacional se pronunció en contra de la paulatina erradicación del ATP y de la IFE y del cruel ajuste a los jubilados) y hacer su contribución en lo local y regional, incluso para contrapesar intereses con las entidades patronales.

En un mensaje directo, el documento de los dirigentes de la ciudad y el campo plantea: "No vemos a nivel nacional que el arco político tenga una actitud que nos lleve a creer en un trabajo conjunto, y eso es lo que estamos necesitando también a nivel local y provincial para que se empiecen a dar soluciones". La gravedad de la crisis podría ayudar a que cada sector se reconozca como parte de un todo y se entienda que, en el 'sálvese quien pueda', los que pueden ya son minúscula proporción. En Venado, por convicción o necesidad, o ambas cosas a la vez, al menos este grupo de referentes salió eyectado de la zona de confort y asumió un rescatable protagonismo en la agenda de los grandes temas. No debiera equivocarse otra vez la política de la ciudad en la interpretación del fenómeno -aún embrionario-, interpretando como competencia lo que podría ser un valioso complemento para sus propios objetivos.

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